sábado, 21 de octubre de 2017 05:21
Economía

Manuel Patarroyo: "No invertir en ciencia es pegarse un tiro en el pie"

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Patarroyo: "Las farmacéuticas tienen todas las ventajas para ganar"


El inmunólogo colombiano Manuel Patarroyo, responsable de la primera vacuna contra la malaria, ha criticado el funcionamiento de las multinacionales farmacéuticas porque realizan donaciones a las universidades donde se están haciendo investigaciones y con esas ayudas tienen acceso de lo que se llama "primera alternativa".

"Donan varios millones de dólares y tienen la prioridad para cualquier producto que desarrollen las universidades, lo cual, vale muchísimo más que los millones que donan. Es una actitud muy lista de tener acceso, de primera mano, a la información científica, y eso es una equivocación marcada de todos nosotros. Tienen el control porque se quedan con las patentes; tienen toda la ventaja para ganar", sentencia en una entrevista concedida a Europa Press a su paso por Tenerife para participar en 'Campus África'.

Patarroyo ha indicado que la principal fuente de financiación de la investigación biomédica viene de fondos públicos, el 70 por ciento, de manera que los fondos privados, dentro de los cuales están las compañías farmacéuticas, son una pequeña parte.

Sobre la malaria, señala que sigue afectando a un gran número de individuos en los países en vías de desarrollo. El año pasado, por ejemplo, afectó a entre 120 y 200 millones de personas, de los cuales hubo 600.000 muertos, fundamentalmente, niños menores de cinco años en el África subsahariana, "por lo que sigue siendo un gran problema de salud pública en el mundo", destaca Patarroyo.

Por este motivo, y aunque tomara la malaria como modelo, su objetivo son las vacunas, "en plural". "Lo que hemos venido haciendo es buscar una metodología lógica, racional, para desarrollar cualquier vacuna a través de la química", añade el científico.

Manuel Patarroyo insiste en que el mejor método para prevenir las enfermedades "siguen siendo las vacunas porque, en esencia, lo que hacen es alertar al sistema inmune para que cuando llegue el enemigo, lo detenga", y señala que medidas como el uso de mosquiteros impregnados con insecticida, fumigaciones, terapias o diagnósticos tempranos son "medidas heroicas".

"Todo eso es mucho más costoso que desarrollar una vacuna y ahora es cuando la gente está comenzando a estar alerta sobre ese método de control de las enfermedades; eso me parece contraproducente porque la manera de desarrollar vacunas está desde 1884", asevera.

Manuel Patarroyo desarrolló la primera vacuna contra la malaria hace ya casi treinta años, en 1987, y supuso un gran avance en el tratamiento de esta enfermedad, pues "tuvo una capacidad protectiva que iba entre el 30 y el 40 por ciento de la población vacunada", asegura.

INVESTIGACIÓN PARALIZADA POR LOS ANIMALISTAS


En 1996, y ante la falta de avances, la investigación se detuvo, y se dedicaron a buscar los componentes que les hacían falta para seguir avanzando. "Íbamos bien hasta hace cinco años, cuando unos animalistas nos detuvieron y nos impidieron continuar el trabajo con los monos", expresa el científico.


"Hasta hace apenas tres meses nos autorizaron de nuevo volver a trabajar con los monos, pero perdimos cinco años", lamenta Patarroyo. "Ahora tenemos que tratar de recuperarlos y aspiramos, en dos años, a terminar completamente con el problema, porque es necesario, fundamental, que se haga", precisa.

El investigador declara que otros grupos trataron de desarrollar vacunas, pero que "no hay ninguna que haya salido efectiva a lo largo de estos treinta años". Por ello, comenta que ahora se trata de "recuperar el tiempo perdido, pero fueron cinco años totalmente paralizados en ese sentido".

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ENFERMEDADES EMERGENTES Y REEMERGENTES



Manuel Patarroyo resalta que enfermedades como la malaria, el zika o el chikunguña no son algo nuevo o exclusivo de las zonas tropicales. "Es hasta cierto punto no conocer la historia de las cosas porque había malaria en Estocolmo hasta 1946, la había también en Montreal hasta la misma época, y en España hubo malaria hasta 1954", afirma.

Por ello, establece dos tipos de patologías, las reemergentes y las emergentes, y mantiene que para que enfermedades reemergentes como el zika o el chikunguña se transmitan tienen que haber "los mosquitos apropiados", los 'Aedes aegypti'.

Pero el inmunólogo informa de que este tipo de mosquito "está diseminado en todas partes, lo que sucede es que no había habido gente que estuviera enferma para que la picara el mosquito y se la transmitiera a otras".

"Si está el vector, llamémoslo la "jeringa lista", alguien que tenga la infección la distribuye en las jeringas y se disemina, es lo que pasó con el zika y el chikunguña, pero el mosquito siempre ha estado aquí, en América Latina, en el Sureste Asiático, y llega aún hasta ciertas partes del sur de Norteamérica y, obviamente, de Centroamérica", señala.

EL PAPEL DE LA CRISIS EN LA CIENCIA



El inmunólogo colombiano lamenta que la crisis ha afectado enormemente a muchos ámbitos, entre los que se encuentra la investigación y el desarrollo, que han visto recortados sus presupuestos.

"La verdad es que pienso que es una actitud errónea. Usualmente, los grandes países, viene desde la historia, cuando más invierten en ciencia e investigación es cuando están en crisis. Ya los griegos invirtieron enormemente en el desarrollo de armamentos cuando estaban en guerra, hacían investigaciones marcadas en ciencia desde esa época", subraya.

Patarroyo incide en que el hecho de que se recorte es "antihistórico, no es correcto, hay que invertir más porque en los momentos de crisis es donde más deben resultar y resultan, las más grandes soluciones".

"No creo que sea correcto y, desafortunadamente, nuestros países hacen eso, y países como Corea, Singapur o Taiwán hace una generación estaban mucho más atrás que lo que estaba América Latina, y hoy en día son de los punteros, porque invirtieron en ciencia y en educación. Eso es una contradicción flagrante de la teoría de que hay que reducir los costes. Lo nuestro, simple y llanamente, es pegarse un tiro en el pie, es así de sencillo", concluye.

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