viernes, 9 de enero de 2026 23:19

Economía

La productividad española crece un 1,4% anual desde la pandemia, frente al estancamiento de la UE

Un informe avisa de que un condicionante que juega en contra de las mejoras agregadas de productividad es la dinámica empresarial
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Archivo - La bandera de España en una visual de los  tejados de Madird desde la Torre Colón.

Un informe avisa de que un condicionante que juega en contra de las mejoras agregadas de productividad es la dinámica empresarial

La productividad total de los factores (PTF) en España ha crecido a un ritmo anual del 1,4% desde el año 2020, frente al estancamiento registrado en la UE-27 o los retrocesos de países como Alemania (-0,3%) y Francia (-0,6%), lo que ha reforzado su contribución al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) nacional.

Así se desprende del nuevo informe del 'Observatorio de Productividad y Competitividad en España', publicado este viernes por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

Según los expertos, las importantes perturbaciones de la economía mundial en los últimos años tienen, por el momento, un efecto limitado sobre la trayectoria de España, ya que la economía está creciendo por encima de la media europea desde 2020.

En concreto, el PIB per cápita español es el segundo que más ha aumentado desde la pandemia entre los países europeos más avanzados, a un ritmo del 3,78% anual, solo por detrás de Italia (3,87%) y muy por encima de la media de la EU-27 (2,42%) o de potencias como Alemania (0,65%).

"La fuerte creación de empleo, con un 11,7% más de ocupados entre 2020 y 2024 (2,4 millones más de trabajadores), y las mejoras en la eficiencia productiva, que crece un 1,4% anual en el mismo periodo, explican estos resultados positivos", señalan los expertos en el estudio.

Según los últimos indicadores del Observatorio de 2025, la productividad total de los factores (PTF) de España creció casi un 2% en 2024 (último año completo disponible) frente a la reducción del -0,7% de la media europea. Desde 2020 ha aumentado a un ritmo medio del 1,4% anual, la tasa más elevada desde 1995, mientras se estanca en el 0% en la Eurozona.

Sin embargo, los autores del estudio advierten de que estas mejoras en productividad han de mantenerse en el tiempo para compensar los retrocesos de los años 90 y la Gran Recesión, cuando afloró el problema de la baja utilización de la intensa inversión en activos inmobiliarios poco productivos durante el 'boom' de la construcción.

En el periodo post covid-19, el estancamiento del esfuerzo inversor en alrededor del 20% del PIB se ha visto compensado por la mejora en la utilización de los capitales acumulados y una mayor orientación de la inversión hacia activos más productivos, especialmente activos intangibles como el software, la I+D, la formación del capital humano en la empresa, la inversión en mejoras organizativas, el diseño, la publicidad o los datos.

En los últimos cuatro años, la gran mayoría de los sectores de actividad han mejorado nítidamente su eficiencia productiva (PTF), pero las ganancias de productividad que se observan a nivel agregado se deben principalmente al comportamiento de los sectores de mercado (integrados principalmente por empresas privadas), mientras que en los sectores de no mercado (incluyen educación, sanidad, servicios sociales -tanto públicos como privados-, sector inmobiliario y actividades de la Administración pública) la productividad apenas mejora.

De acuerdo con el estudio, las empresas exportadoras contribuyen a la productividad de la economía por su especialización en actividades de mayor nivel tecnológico y por ser con frecuencia organizaciones altamente productivas. Sin embargo, los autores destacan la desaceleración de las exportaciones españolas de bienes a partir de 2022, especialmente preocupante en el sector del automóvil, frente a sectores como la industria química y farmacéutica o de alimentación, que mantienen una evolución favorable.

DIFERENCIAS REGIONALES EN PRODUCTIVIDAD
En cuanto a las diferencias regionales, el informe indica que, tras la pandemia se aprecia una clara mejora de la productividad en todas las comunidades autónomas, excepto en Extremadura, cuya eficiencia productiva estuvo estancada en el primer periodo (1995 - 2020) y tiene signo negativo (-0,87%) en el más reciente (2020 - 2023).

Así, Extremadura es la única comunidad que muestra una pérdida de eficiencia en los años posteriores al covid-19. El resto de regiones mejora sensiblemente su eficiencia productiva tras la pandemia, destacando especialmente Baleares y Canarias, que han pasado de presentar la productividad más negativa entre 1995 y 2020 a liderar las ganancias de eficiencia, recientemente. "Este resultado puede estar muy influido por el efecto de la intensa caída de su actividad económica durante la pandemia y la posterior recuperación", han explicado los expertos.

Además de estas dos regiones, también destacan por su buen comportamiento desde la covid-19, País Vasco, Cataluña, Castilla y León, Galicia y Comunidad Valenciana.

PIB POR HABITANTE, AÚN UN 18% POR DEBAJO DE LA MEDIA EUROPEA
Con todo, el informe concluye que el cambio en el patrón de crecimiento español, basado ahora también en mejoras de productividad, permite avanzar en la convergencia hacia el PIB por habitante de la UE-27, aunque todavía se sitúa un 18% por debajo.

"A pesar de que seguimos por debajo de la media europea en PIB per cápita, ahora crecemos más gracias a las mejoras en eficiencia productiva", han destacado los autores.

ALERTAN SOBRE LAS TASAS DE CREACIÓN NETA DE EMPRESAS
No obstante, los expertos han alertado de que un condicionante que juega en contra de las mejoras agregadas de productividad es la dinámica empresarial, pues se ha frenado en los últimos años en España.

La tasa de creación neta de empresas (diferencia entre el número de empresas creadas y las que salen del mercado al año, en relación con las empresas existentes) ha sido sistemáticamente negativa desde 2008.

En 2022, último dato disponible, cuando ya estaba en marcha la recuperación postpandemia, la creación neta de empresas de 2 o más trabajadores fue del - 2,9%, inferior a la del resto de países. Pero lo más preocupante es que el indicador presenta valores negativos desde la llegada de la Gran Recesión.

Según el informe, la reducción en la tasa neta de creación ha sido transversal a todos los sectores de actividad, y se produce debido especialmente a las microempresas y en parte también a las pequeñas empresas.

Por ello, el informe recomienda fomentar el dinamismo empresarial y reforzar las competencias de la población para consolidar los avances en productividad.

En este sentido, los autores han señalado que el desarrollo de la Inteligencia Artificial puede impulsar la productividad si se acompaña de inversiones en activos intangibles, como la dedicación de recursos por las empresas a la formación de los trabajadores y empresarios, para aprovechar el potencial de la IA.

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