La compraventa de vivienda por extranjeros no explica "por sí sola" el problema de acceso, según iAhorro
La compra de vivienda por parte de extranjeros actúa como un elemento "adicional" de presión en enclaves muy concretos, pero no explica "por sí sola" el problema generalizado de acceso a la vivienda en España, según la directora de Comunicación y portavoz del comparador y asesor hipotecario iAhorro, Laura Martínez.
"La solución pasa por aumentar la oferta, especialmente la vivienda asequible, agilizar los procesos urbanísticos y crear un marco estable que permita construir más y mejor. Culpar únicamente al comprador extranjero simplifica en exceso un problema que es estructural y complejo", ha asegurado Martínez.
Desde la compañía de asesoramiento hipotecario han recalcado que la entrada de capital extranjero tiene efectos positivos para la economía española, como el crecimiento del empleo y del Producto Interior Bruto (PIB), que hemos visto en los últimos años.
"El problema es que esta demanda creciente llega en un momento en el que la oferta es insuficiente. No se está construyendo lo suficiente para satisfacer ni la demanda nacional ni la extranjera, y a eso se suman la inseguridad jurídica, real o percibida, y alternativas más rentables como el alquiler vacacional o de corta duración, que se nutren precisamente de esa escasez", ha añadido la portavoz.
No obstante, desde iAhorro han pedido diferenciar entre comprador extranjero individual y "otros actores del mercado". "El comprador extranjero suele adquirir una segunda residencia o una vivienda para su jubilación. No compra con la idea principal de revender. En cambio, los fondos de inversión buscan rentabilidad, ya sea alquilando o esperando que el precio suba", han subrayado.
Según datos de los Registradores de la Propiedad hasta septiembre de 2025 y recogidos por iAhorro, solo un 13,58% de los compradores de vivienda en España tenían nacionalidad extranjera y el 86,42% restante, nacionalidad española.
En 2007 los compradores internacionales representaban apenas el 8,29% del total, por lo que el porcentaje ha crecido un 63,81%. No obstante, en los dos últimos años ha habido una ligera corrección: desde el máximo histórico alcanzado en 2023, con un 14,98% de extranjeros, la proporción ha descendido en más de un punto porcentual.
"La demanda extranjera es un factor más de tensión, no es el único ni tampoco el más importante. Pero que la compra se haya multiplicado por tres desde sus mínimos de hace 16 años, en un mercado ya muy tensionado por la falta de oferta, aumenta esa presión", ha explicado Martínez, que ha añadido que la presión se concentra en determinadas zonas y no tanto en la vivienda asequible.
LAS ISLAS Y EL LEVANTE CONCENTRAN LA COMPRA EXTRANJERA
Según los datos de los Registradores, las islas y el arco mediterráneo son los grandes polos de atracción. En Baleares, casi tres de cada diez compradores son extranjeros, con un 29,46%, lo que supone cerca de 16 puntos más que la media nacional.
En la Comunidad Valenciana el porcentaje alcanza el 27%, en Canarias el 25,30% y en la Región de Murcia el 21,89%. Cataluña también se sitúa por encima del promedio estatal, con un 15,05%. Estas cifras contrastan con las de buena parte del interior y del norte peninsular.
En regiones como Extremadura, Galicia, Castilla y León, Cantabria o el País Vasco, el peso del comprador extranjero apenas oscila entre el 2% y el 4%, es decir, entre nueve y once puntos por debajo de la media nacional. Incluso en Madrid, uno de los mercados más tensionados del país, los compradores internacionales representan solo el 6,85% del total.
En cuanto al origen de esta demanda, los datos de Registradores de la Propiedad confirman el claro predominio europeo, aunque con cambios relevantes en los últimos años. De media, los ciudadanos de otros países compran casas en España por un precio de 2.251 euros por metro cuadrado, pero esa cifra esconde grandes diferencias.
Los compradores procedentes de América del Norte son los que compran las viviendas más caras, con un precio medio de 4.314 euros por metro cuadrado. En el otro extremo se encuentran los compradores africanos, que apenas pagan 1.074 euros por metro cuadrado, y los procedentes de América del Sur y de América Central y Caribe, con precios en torno a los 2.100 euros.

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