Un día sigue a otro, que van sumándose, y hace que el calendario vaya cambiando de dígitos. En la vida diaria es algo normal, aunque no nos guste pasar hojas, no por sí mismo, sino porque el tiempo pasa tan rápidamente que, cuando nos damos cuenta, pasan los meses sin pensar. Buena parte del mundo está pendiente de los días de guerra, algunas de las cuales, caso de Ucrania, lleva varios años activa. La de Gaza está “tapada” por otra más reciente: Irán, capitaneada por EEUU e Israel, y la protagonizada por Israel con sus ataques al Líbano. Un despropósito más del emperador Trump y el asesino Netanyahu.
El presidente de España, Pedro Sánchez, desde el primer minuto ha manifestado su rechazo a la guerra y no le ha “bailado el baile” al presidente norteamericano, el mismo que se permite insultar a todos los que le apetece. No es un presidente al uso, es un déspota al que le gusta que le rían las gracias, le den una palmita en el hombro y le digan que es el mejor del mundo. Pero no todos los dirigentes del mundo les ríen sus gracias “macabras”. El presidente español fue el primer mandatario que le plantó cara y ahí empezaron sus problemas. Desde ese momento, Trump no ha hecho otra cosa que meterse con él y con España. El tiempo ha ido transcurriendo y varios mandatarios europeos han ido sumándose a su postura. Cosa que aún irritó más al inquilino de la Casa Blanca.
Dependiendo de cómo se hubiera levantado Trump, Sánchez era, entre otros, diana del líder republicano. En la misma línea, el primer ministro de Israel, Netanyahu, no le ha perdonado al presidente español su postura. Siempre que quiere, le lanza uno de sus dardos envenenados. Este viernes, la ofensiva verbal ha sido doble. Netanyahu declaraba: “Israel no permanecerá en silencio ante quienes nos atacan. España ha difamado a nuestros héroes, los soldados de las IDF [el Ejército israelí, por sus siglas en inglés] (...) Quienes atacan al Estado de Israel en lugar de a los regímenes terroristas no serán nuestros socios en lo que respecta al futuro de la región (...) No tengo intención de permitir que ningún país libre una guerra diplomática contra nosotros sin pagar un precio inmediato". Como no tenía suficiente, el gobierno de Netanyahu ha retirado a España del Centro de Coordinación Civil Militar, que es un organismo creado para supervisar las operaciones del alto el fuego en Gaza, creado recientemente.
Por si no era suficiente, el ministro israelí de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, Amichai Chikli, publicaba un mensaje en las redes sociales, en el que le decía a Sánchez que “eres un completo y absoluto don nadie". El piropo del ministro israelita dice mucho de su talante. Quien, por cierto, tiene unas magníficas relaciones con partidos de la ultraderecha europea. No ha sido esta la única ocasión en la que el ministro le ha dirigido “unas lindezas a Sánchez”.
La frase “eres un completo y absoluto don nadie”. Si lo considera así, ¿por qué pierde el tiempo metiéndose con él? Hay que recordarle que Pedro Sánchez, amén de ser el presidente del Gobierno de España (por cierto, hasta la llegada al poder de Netanyahu, las relaciones entre los dos países eran excelentes), es el presidente de la Internacional Socialista. El primer español que ocupa este cargo, que no es cualquier cosa. Sánchez ha conseguido que varios líderes europeos, incluida la primera ministra italiana Meloni, hayan ejercido presión para rebajar la escalada bélica y exigen el respeto del derecho internacional en el conflicto. Es tan don nadie que hasta el mismísimo Trump está tremendamente enfadado porque, según él, “los aliados europeos” no le están ayudando en su escalada contra Irán.
Según la definición de la RAE, un don nadie es “una persona sin valía", poco conocida, de escaso poder e influencia”. Como se puede comprobar, lo que dice la RAE no coincide con el perfil del presidente del Gobierno de España, que ha conseguido apoyos, es conocido, es relevante y ha conseguido enfadar al mismísimo presidente norteamericano. Que habla muy a menudo él. Lo mismo que Netanyahu, al que se le achacan crímenes de guerra contra la humanidad. La diferencia es bastante grande. ¿Un don nadie, Pedro Sánchez?

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