jueves, 15 de enero de 2026 13:27

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España debe reforzar su participación en consorcios internacionales de defensa para evitar "quedar marginada"

España debe reforzar su capacidad para participar en consorcios internacionales y plataformas industriales conjuntas en materia de defensa para evitar el riesgo de "quedar marginada" de los grandes programas europeos ante una potencial fragmentación del mercado en el Viejo Continente, según una publicación del Instituto de Estudios Económicos (IEE).
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Archivo - Participación española en Eslovaquia el pasado mes de noviembre en el ejercicio ‘Strong Cohesion23’.

España debe reforzar su capacidad para participar en consorcios internacionales y plataformas industriales conjuntas en materia de defensa para evitar el riesgo de "quedar marginada" de los grandes programas europeos ante una potencial fragmentación del mercado en el Viejo Continente, según una publicación del Instituto de Estudios Económicos (IEE).

"España podría quedar marginada de los grandes programas europeos si no refuerza su capacidad para participar en consorcios transnacionales y plataformas industriales conjuntas. La integración en proyectos multinacionales es esencial para alcanzar economías de escala, ampliar el acceso a tecnología punta y garantizar una presencia duradera de la industria española en las cadenas de valor europeas", señala el estudio introductorio de la revista del IEE 'La industria de seguridad y defensa en España ante los desafíos geopolíticos y económicos actuales'.

En esa línea, otro de los retos con los que tiene que lidiar España en materia de defensa es su "persistente dependencia tecnológica", sobre todo en el ámbito naval.

El análisis apunta que España mantiene vínculos estratégicos con proveedores estadounidenses en sistemas antisubmarinos, lanzadores y equipamiento avanzado, algo que a juicio de los expertos del IEE limita su autonomía industrial y su capacidad para ofrecer soluciones europeas.

"Sin un plan de modernización y una estrategia de desarrollo tecnológico europeo o nacional, el país corre el riesgo de perder competitividad incluso en sus sectores más tradicionales", remarca el estudio, que apunta que en 2025 el 58,7% de las ventas del sector en España procedieron del segmento aeronáutico, mientras que el naval aportó el 11,9%.

El informe del IEE también apunta que el ecosistema nacional de innovación constituye "otro punto débil", dado que la defensa española carece de un sistema de innovación abierta y de una "cooperación fluida" entre universidades, centros tecnológicos y empresas.

"La cultura de innovación sigue orientada al cumplimiento contractual más que a la exploración tecnológica, lo que limita la competitividad en convocatorias europeas. Una reforma de este ecosistema debería fomentar la colaboración público-privada, la transferencia de conocimiento y la participación de 'startups' tecnológicas, integrando la defensa en el conjunto de la política de innovación nacional", argumenta el IEE.

En cuanto a las oportunidades que debe aprovechar España, el estudio apunta que los nuevos instrumentos de financiación europeos suponen una "ocasión única" para canalizar recursos hacia la modernización de la base industrial y tecnológica de la defensa en el país.

En ese sentido, los analistas del IEE consideran que si España consigue coordinar esos programas y alinearlos con su política industrial podrá multiplicar el impacto de la inversión pública y atraer capital privado bajo esquemas de cofinanciación.

"El reto será garantizar que la participación en consorcios europeos genere retornos tangibles en términos de empleo, transferencia tecnológica y capacidad productiva", añade el documento.

A ello se suman las oportunidades de reindustrialización ante las que se encuentra el país para consolidar su especialización en segmentos de negocio donde posee "ventajas comparativas claras", como el sector naval, la industria aeronáutica, la ciberseguridad y los sistemas de mando y control.

"Estos ámbitos pueden convertirse en industrias competitivas dentro del esfuerzo europeo por reforzar su autonomía estratégica. Una estrategia de especialización inteligente permitiría al país situarse en segmentos de alta tecnología con potencial exportador, contribuyendo, al mismo tiempo, a la cohesión industrial de la Unión Europea", ahonda el informe.

El IEE también ha resaltado la posición geoestratégica de España como enlace entre el norte y el sur de Europa, si bien advierte de que se debe alinear la política industrial nacional de defensa con las de Francia, Alemania e Italia y participar de forma activa en los grandes programas europeos sin renunciar a capacidades nacionales.

"El reto central para España será transformar el incremento presupuestario en una política industrial de largo plazo. No basta con aumentar el gasto en defensa, es necesario orientarlo hacia la innovación, la modernización tecnológica y la creación de capacidades nacionales que refuercen la autonomía europea", remarca el estudio introductorio en sus conclusiones.

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