domingo, 5 de abril de 2026 17:37

Política

Vídeo: León XIV oficia su primera Pascua y llama a un compromiso global para erradicar la violencia

El Papa exhorta durante la misa solemne de Resurrección a superar la indiferencia ante los conflictos y a transformar los corazones con la esperanza de la vida nueva

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La histórica Plaza de San Pedro se llena de miles de fieles que asisten a la primera Misa de Resurrección presidida por León XIV, en un acto que combina solemnidad litúrgica con un mensaje profundo sobre los desafíos contemporáneos que enfrenta el mundo. La ceremonia adquiere un carácter simbólico, no solo por inaugurar la Pascua en su pontificado, sino también por situar a la fe como guía frente a la violencia, la injusticia y la indiferencia global.

 

Un llamamiento directo frente a la violencia y la indiferencia

En su homilía, el Papa León XIV advierte sobre la naturalización de la violencia en la vida cotidiana y la insensibilidad que se extiende frente a los conflictos armados. Subraya que "nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas", retomando la alerta que el Papa Francisco había planteado en su último mensaje desde la misma logia.

El Pontífice insiste en que la paz no puede lograrse a través de la imposición o la fuerza: "mediante el diálogo, no con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo", enfatizando la importancia de un acercamiento basado en la comprensión y el encuentro entre las personas, no en la superioridad o la coerción. Este planteamiento convierte la Misa de Resurrección en un espacio donde la espiritualidad y la responsabilidad social se encuentran.

 

La resurrección como fuerza transformadora del corazón y la sociedad

León XIV centra su mensaje en la Resurrección de Cristo como motor de renovación personal y colectiva. Asegura que "la paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón". Citando a san Agustín, invita a "amar la resurrección", recordando que el mal no tiene la última palabra gracias al triunfo de la vida renovada.

El Pontífice anuncia además la realización de una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril, como un momento de reflexión y compromiso activo de los fieles ante los conflictos que persisten en diversas regiones del mundo.

 

Denuncia de injusticias globales y llamado a la esperanza

El mensaje de León XIV no se limita a la guerra y los conflictos, sino que aborda también los abusos sociales y económicos que afectan a millones de personas. Señala que "la violencia de la guerra que mata y destruye", "la idolatría del beneficio que saquea los recursos de la tierra" y "los abusos que aplastan a los más débiles" constituyen amenazas reales para la dignidad humana.

Asimismo, subraya la dimensión interna de la violencia y la desesperanza: "El poder de la muerte nos amenaza siempre, por dentro y por fuera. Dentro de nosotros, cuando el lastre de nuestros pecados nos impide alzar el vuelo; cuando las decepciones o las soledades que experimentamos secan nuestras esperanzas; cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir". Ante ello, invita a los fieles a convertirse en portadores de luz: "Corramos como María Magdalena y anunciémoslo a todos", reafirmando que la Resurrección debe inspirar acción y solidaridad.

 

Ell legado de Francisco y la continuidad del mensaje de paz

León XIV también rinde homenaje a su antecesor, el Papa Francisco, fallecido un día después del Domingo de Pascua del año anterior, destacando que la Resurrección "no es algo del pasado, sino una fuerza de vida que ha penetrado el mundo". Asimismo, rememora la bendición 'Urbi et Orbi' de 2025, cuando Francisco pidió el cese de los conflictos en Gaza, la liberación de rehenes y el desarme global, subrayando que "la paz no es posible sin un verdadero desarme".

De esta forma, el Pontífice conecta su mensaje con la continuidad de un compromiso global que trasciende la liturgia y que reclama la implicación activa de líderes y ciudadanos para crear un mundo más justo y seguro.

 

Una ceremonia histórica y un llamado universal

La primera Misa de Resurrección de León XIV congrega a más de 50.000 fieles en la Plaza de San Pedro y a decenas de miles en los alrededores, consolidando el evento como uno de los actos litúrgicos más importantes del inicio de su pontificado. El Papa concluye con un mensaje de esperanza y bendición universal: "Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y done su paz al mundo entero", recordando que la fe y la acción responsable deben caminar juntas.

En conjunto, la celebración se convierte en un recordatorio de que la espiritualidad no es solo contemplación, sino un instrumento para enfrentar los desafíos del mundo moderno, desde la violencia y la injusticia hasta la apatía social, colocando la Resurrección de Cristo como guía para la transformación del corazón y la sociedad.

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