Albares informa mañana al Congreso del acuerdo entre la UE y Reino Unido sobre Gibraltar y la guerra en Oriente Próximo
El pacto ya tiene el aval político de los Veintisiete pero todo apunta a que su aplicación provisional se retrasará hasta julio
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, comparece este jueves ante la comisión del ramo del Congreso para informar sobre la aplicación del acuerdo UE-Reino Unido en relación con Gibraltar y la posición de España ante la evolución de la guerra en Oriente Próximo.
El acuerdo sobre Gibraltar, que regirá la relación del Peñón con la UE tras el Brexit, se publicó el pasado 26 de febrero tras más de cuatro años de negociación y después de que se alcanzara el acuerdo político el pasado 11 de junio.
Este nuevo marco prevé la creación de una zona de prosperidad compartida entre la colonia británica y el Campo de Gibraltar. Albares solicitó acudir al Congreso para explicar su contenido a finales de febrero pero la comparecencia se sustanciará finalmente en plena precampaña de las elecciones autonómicas andaluzas del próximo 17 de mayo.
El artículo 2 del texto deja claro que su contenido no "afectará a las respectivas posiciones legales" de Reino Unido y España "respecto a la soberanía y la jurisdicción y no constituirá la base para ninguna afirmación o denegación de la soberanía". Este punto ha sido muy criticado por Vox, que solicitó la comparecencia de Albares por este tema, y le recrimina no haber aprovechado la negociación para defender la soberanía española sobre el Peñón.
DERRIBO DE LA VERJA
Uno de los puntos clave del pacto es el derribo de la Verja, pues se contempla la supresión de todas las barreras físicas que puedan impedir la circulación de personas y el traslado de los controles al puerto y el aeropuerto de Gibraltar.
Aquí habrá un doble control. En primer lugar, por parte de las autoridades gibraltareñas y a continuación por parte de la Policía Nacional española, que será la encargada de realizar los controles de acceso al espacio Schengen. No obstante, aunque se aplicarán las normas de este espacio sin fronteras, Gibraltar no entrará a formar parte de Schengen. Por lo que se refiere a la salida, el doble control se hará en orden inverso.
El pasado 1 de abril los Veintisiete, en una reunión de embajadores, respaldaron por unanimidad la firma y aplicación provisional del acuerdo, lo que allana el camino para que esa entrada en vigor pueda producirse el 15 de julio, tres meses después del calendario con el que inicialmente contaban Bruselas y Londres.
El Acuerdo UE-Reino Unido relativo a Gibraltar completará el marco jurídico de las relaciones entre la UE y Reino Unido establecido por el Tratado de Comercio y Cooperación que normalizó las relaciones entre europeos y británicos tras la consolidación del Brexit y en cuyo ámbito de aplicación, en vigor desde 2021, no está incluido el Peñón.
Con la señal enviada la semana pasada, los Veintisiete buscan responder a la urgencia de avanzar en la tramitación de un Tratado cuyo acuerdo se anunció en diciembre de 2024, pero cuya falta de adopción formal puede complicar la situación en la Verja ante la inminente entrada en vigor el 10 de abril del nuevo sistema de control de la frontera exterior de la UE, que obligará a un control reforzado en los pasos fronterizos con terceros países.
El Sistema Europeo de Entrada y Salida de la Unión (EES, por sus siglas en inglés) empezó a aplicarse gradualmente en los países de la Unión el pasado otoño, pero su entrada en vigor plena está prevista para este viernes, cuando deberá estar operativo en todas las entradas a la Unión Europea el nuevo registro digital que sustituirá al sellado manual de pasaportes en las fronteras del espacio Schengen.
Fuentes del Ministerio de Interior consultadas por Europa Press afirman que las instalaciones y equipamiento técnico necesario para el control en el paso de Gibraltar a suelo comunitario están "operativos y disponibles", aunque no aclaran el calendario de aplicación.
ESPAÑA EN CONSULTA CON LA COMISIÓN
En todo caso, y al margen de la preparación técnica, lo cierto es que la falta de aplicación del Tratado que enmarca la relación de Gibraltar con respecto a la Unión Europea cuando entre en vigor el sistema EES supone, en la práctica, que este territorio siga siendo considerado a efectos de control fronterizo como país tercero y que los viajeros que quisieran cruzar desde o hacia el Peñón desde suelo español debieran someterse al registro en el nuevo sistema europeo.
Para evitar este vacío, el Gobierno ha presentado una propuesta a la Comisión Europea para flexibilizar la aplicación del sistema EES en ese punto, aunque no han trascendido detalles de la misma ni si Bruselas --que rechaza de manera general revisar el calendario para el sistema fronterizo-- ve factible la iniciativa española.
USO COMPARTIDO DEL AEROPUERTO
Otro de los aspectos que más interesan en el Campo de Gibraltar, y en el que más hincapié hizo el Gobierno español durante la negociación, es el uso compartido del aeropuerto de Gibraltar, construido además en el istmo, cuya soberanía por parte de Reino Unido no reconoce España. Se constituirá una empresa conjunta entre España y Reino Unido, que no podrá tener sede en ninguno de estos países, sino que deberá instalarse en otro Estado miembro de la UE.
En cuanto a los vuelos, podrán tener como origen y destino tanto Reino Unido como cualquier país de la UE, si bien solo podrán operar estos vuelos las aerolíneas autorizadas por Bruselas y las que cuentan con autorización de Londres.
El acuerdo instituye una unión aduanera entre Gibraltar y la UE, lo que estipula la libre circulación de mercancías. Para poner fin a las distorsiones fiscales actuales entre los tipos impositivos en el Campo de Gibraltar y en el Peñón, se prevé la aplicación de un impuesto indirecto por parte gibraltareña, similar al IVA, que partirá de un 15% a partir de la entrada en vigor y que irá incrementándose durante los próximos tres años hasta alcanzar el 17%.
La base que tiene la Fuerza Aérea británica en el aeropuerto de Gibraltar queda fuera del acuerdo, y los militares británicos o de terceros países que visiten el Peñón estarán exentos de los controles de pasaporte y visado conforme al espacio Schengen, si bien no se considerará que adquieren ningún derecho de residencia permanente o domicilio en este área.

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