sábado, 17 de enero de 2026 19:05

Sociedad

La Reina Sofía recibe el apoyo de la familia real en el responso por su hermana Irene de Grecia

El responso en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio reúne a la familia real, autoridades y personalidades destacadas en un acto de respeto que anticipa el traslado de los restos a Grecia.

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La capital española se convierte en escenario de recogimiento y homenaje hacia la princesa Irene de Grecia, cuyo vínculo con la Reina Sofía marcó décadas de cercanía y discreción dentro de la monarquía.

 

Un momento de recogimiento en la catedral

Los Reyes Felipe VI y Letizia, acompañados de la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, arropan a la Reina Sofía en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio, donde se celebra el responso por la princesa Irene de Grecia, fallecida a los 83 años. Durante décadas, la hermana menor de la Reina comparte su vida con ella en el Palacio de la Zarzuela, consolidando un lazo familiar de apoyo y discreción que la convierte en un referente de intimidad dentro de la Casa Real.

“Es un momento de profundo dolor para toda la familia”, expresan fuentes cercanas a la Casa Real, reflejando la mezcla de tristeza y solemnidad que caracteriza la ceremonia. Tras el responso, se instala la capilla ardiente, abierta durante varias horas para quienes desean rendir homenaje a la princesa.

 

La familia unida pese a la distancia

El acto congrega también a las hermanas del Rey, Elena y Cristina de Borbón, y a su prima Alexia de Grecia acompañada de Carlos Morales. La ausencia del Rey Juan Carlos se debe a su residencia en Abu Dhabi desde agosto de 2020 y a la recomendación médica de evitar desplazamientos breves. Su ausencia no resta emotividad al acto, ya que el funeral y el entierro en Atenas permitirán su participación simbólica en los últimos homenajes.

La Princesa Leonor acompaña de manera delicada a la Reina emérita, mientras la Infanta Sofía la escolta por el otro lado, un gesto que refleja la continuidad de la tradición y el respeto a la memoria familiar.

 

Homenaje militar y símbolos históricos

El coche fúnebre llega a la catedral pasadas las 11:30 horas y recibe un Piquete de Honor de la Guardia Real. El féretro, cubierto con la bandera de la Familia Real Helena, se traslada a hombros al interior del templo, subrayando la solemnidad y el peso histórico del acto. La presencia de los Reyes y de la Reina Sofía, flanqueados por sus hijas, convierte la ceremonia en un escenario de respeto absoluto a las tradiciones monárquicas y al vínculo histórico con Grecia.

 

Representación institucional y social

La ceremonia reúne también a autoridades destacadas, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde José Luis Martínez Almeida con su esposa Teresa Urquijo, cuya familia mantiene vínculos históricos con la Casa Real española. La asistencia de Jaime de Marichalar con su hija Victoria Federica, los hijos de Cristina de Borbón —Pablo, Irene y Miguel Urdangarín—, y personalidades como la Infanta Doña Margarita con Carlos Zurita, refleja la convergencia entre la vida institucional y la familiar en un acto de alto simbolismo.

Entre los invitados internacionales destacan los príncipes Konstantin y Kyril de Bulgaria, Tessa de Baviera, Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Pedro López-Quesada, así como el actor Antonio Resines y su esposa Marisol de Mateo, quienes representan la conexión de la monarquía con la sociedad civil y la cultura.

 

Una despedida hacia Atenas

Los restos mortales de Irene de Grecia se trasladan a Atenas para permitir que los ciudadanos y familiares rindan homenaje en la Capilla de San Eleftherios de la Catedral Metropolitana. El funeral, programado a mediodía del lunes, refuerza el carácter institucional del acto y la continuidad histórica de la Familia Real Griega.

Posteriormente, la princesa se entierra en el cementerio del Palacio de Tatoi, junto a sus padres, Pablo I de Grecia y Federica de Hannover, y en proximidad al último rey heleno, Constantino II. El cementerio, testigo de décadas de historia monárquica, simboliza la memoria, la tradición y el legado de la Casa Real Griega.

 

El valor histórico y familiar del acto

El homenaje a Irene de Grecia trasciende la intimidad familiar y refleja la diplomacia silenciosa y los lazos históricos que unen a las Casas Reales europeas. La presencia de las autoridades, junto a la Guardia Real y los símbolos helenos, recuerda que la monarquía actual cumple una función ceremonial, cultural y de representación internacional.

Además, el evento subraya la importancia de preservar la memoria histórica y la tradición, mientras nuevas generaciones, representadas por la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, asumen roles de acompañamiento institucional y continuidad del legado.

“Este acto trasciende la familia y simboliza la continuidad de la historia que compartimos con otras monarquías europeas”, señalan expertos en protocolo real, subrayando la relevancia del homenaje más allá del ámbito privado.

 

Unión familiar y ejemplo de tradición

La ceremonia en Madrid y los funerales en Atenas configuran un itinerario de respeto, memoria y compromiso institucional que refuerza la importancia de la familia como pilar fundamental de la monarquía moderna. Irene de Grecia deja un legado de discreción, cercanía y apoyo incondicional a su hermana, la Reina Sofía, cuyo papel institucional se ve acompañado por la solemnidad de la familia, la sociedad y la historia compartida con Grecia.

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