Hoy, los catalanes acostumbrados a pasear y sacar a sus perros por Collserola, o quienes salen a correr cada mañana y tarde, no estaban preparados para encontrar su lugar favorito inaccesible.
Para frenar el avance, se están utilizando trampas y vallas, y se procederá a la captura y gestión de los animales bajo estrictas medidas de bioseguridad.
