lunes, 17 de diciembre de 2018 07:08
Opinión

EUGENIO TRÍAS EN EL RECUERDO

Miquel Escudero
Miquel Escudero

Eugenio trias 2


Sobre Eugenio Trías es un libro de homenaje al filósofo barcelonés fallecido hace ahora cinco años. Se ofrece gratuito con la compra de su obra La funesta manía de pensar (Galaxia Gutenberg), recién publicada. En el primer volumen, cuarenta amigos y conocidos suyos lo evocan además de su hijo David. Yo quiero detenerme aquí en el escrito de Francesc de Carreras, 'Niño bueno, niño malo: etapas de una amistad'. Ambos coincidieron en los Jesuitas de Sarriá, en unas edades en que el tiempo transcurría con gran lentitud. El jurista rememora que en la capilla del colegio: “Desde mi banco veía pasar cada día una larga fila de muchachos mirando el suelo, ojos casi cerrados, brazos caídos y un natural gesto de recogimiento por pensar que estaban deglutiendo el cuerpo de Cristo. Uno de ellos era Eugenio”, quien iba un curso por delante de Francesc. Pero no se hicieron propiamente amigos hasta años después, en Alemania.


'De la filosofía y su sombra', el primer libro de Eugenio Trías, Francesc de Carreras dice que en él aprendío mucho, "sobre todo a pensar, a distinguir, esa tarea tan importante para empezar a razonar”. Coincidieron tiempo después en sus análisis de las guerras iraquíes. Pero lo que más les uniría posteriormente sería su “discrepancia radical con la orientación cada vez más inquietante del nacionalismo catalán”. Ambos firmaron el manifiesto del Foro Babel, declarándose ‘no nacionalistas’, algo visto como imposible por el establishment catalán: “o se es nacionalista catalán o se es nacionalista español, no existe la opción de ser no nacionalista”, lo que es una tontería y una maldad.


La actitud de Eugenio Trías daba mucha confianza a sus compañeros. “Además de poseer una poderosa inteligencia, Eugenio fue un trabajador infatigable, con una gran independencia de criterio, con un profundo sentido de su responsabilidad como intelectual público”. Luis Carroggio, otro amigo colegial, ha contado que era muy sencillo y respetuoso y no hacía sentir la superioridad de sus conocimientos en la materia tratada en conversación amical. Francesc concluye diciendo que Eugenio Trías siempre estaba dispuesto a ayudar a quienes podían necesitarle y “siempre creyó que había que decir en voz alta, para que se enterara quien debía enterarse, lo que él consideraba verdadero”. Y esta valía además de no tener precio despeja el porvenir. 



Artículo original publicado en catalunyapress.es

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