domingo, 27 de septiembre de 2020 17:11
Opinión

​¿INDIFERENCIA O COMPROMISO?

Miquel Escudero
Miquel Escudero

La polarización en una sociedad comporta serios riesgos para la convivencia; no sólo es causa sino efecto. Produce y alimenta exaltados y fanáticos, en los dos extremos. Éstos velan para que los ‘suyos’ no se muestren tibios, ni expresen objeciones al estado mayor que los imanta. En este punto de encuentro coinciden reaccionarios y revolucionarios, nacionalistas de aquí y de acullá, con un desprecio total por los ‘diferentes’ de todo tipo; prestos a acusarlos de cobardes, blandos, faltos de compromiso. No saben ni quieren distinguir, lo suyo es el acoso.


Claro está que hay quienes carecen del sentido de la obligación o se refugian en una equidistancia buenista. En cualquier caso, la intolerancia y la simpleza interesada no son de recibo. Proseguiré con un ejemplo alejado de la política, si bien la politización todo lo devora.


Vu00edctor Catalu00e0 (recurs)


El año pasado se celebró el 150 aniversario del nacimiento de la escritora Caterina Albert, quien murió en 1966 casi centenaria. La profesora Anna Caballé ha escrito una biografía sobre ella: ‘Victor Català’, que con ese alias firmaba Caterina Albert. Es de destacar que su novela ‘Solitud’ tuvo mayor reconocimiento que ‘L’ Atlàntida’ de Mossèn Cinto Verdaguer. En 1923, y a propuesta de Narcís Oller, Víctor Català fue elegida académica de les Bones Lletres; una institución que se posicionó en contra de las normas ortográficas dictadas diez años antes, por Pompeu Fabra y el Institut d’Estudis Catalans. Hoy se suele pasar de puntillas sobre que ella cerró filas con Francesc Matheu en su abierto rechazo a la ortografía de Pompeu Fabra. Éste se refirió a la escritora en términos jocosos y muy despectivos, calificándola, por no prestarse a entrar en su rebaño, de “una mula muy difícil de herrar”. ¿Qué puede significar el silencio ante estas palabras del impoluto maestro Fabra? ¿Significa indiferencia ante la ofensa machista o bien es compromiso con ‘la causa’? De nuevo, incoherencia y doble moral.


Con empatía, Anna Caballé subraya la turbación que a Victor Català le producía tener un físico “abiertamente masculino y poco agraciado”. Califica de ‘sexualmente muy compleja’ su personalidad y concluye que “las especulaciones sobre su probable y reprimida homosexualidad, aunque tal vez se tratara de una personalidad que sufría de una disforia de género, son más que fundadas, pero no están probadas”. Sus ‘Obres completes’ se publicaron en 1951.

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