miércoles, 18 de julio de 2018 04:55
Sociedad

Las ganas de comer por placer no explican la obesidad

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Obseidad


Al contrario de lo que muchos especialistas han defendido, el 'vicio' de la comida no es la única explicación a la obesidad. Esta es al menos la conclusión de un nuevo estudio realizado por científicos del Centro Champalimaud (CC) en colaboración con otros centros de Portugal, que indica que el placer que se obtiene del acto de comer no es el factor de riesgo en el aumento de peso. 


"La cuestión básica ya forma parte de la psicología popular: se oye con frecuencia decir que la obesidad es como una dependencia, señala Albino Oliveira-Maia, psiquiatra y neurocientífico del CC que lideró el estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista 'Scientific Reports', del grupo de la revista 'Nature'.


"No hay pruebas claras de que el hambre hedónica -las ganas de comer por placer- esté relacionada con el peso", indica el científico al 'Diário de Notícias'. 


"El placer de ingerir alimentos es un comportamiento natural y saludable que, en la obesidad, adquiere particularidades", añade Gabriela Ribeiro, nutricionista clínica y primera autora del artículo, junto a la psicóloga Marta Camacho. "El placer alimenticio contribuye a ese exceso [de peso], pero lo que mostramos es que eso no explica la mayoría de casos de obesidad", dice la nutricionista. 


El estudio partió del análisis de tres muestras de adultos: 123 pacientes clinicamente obesos -con índices de masa corporal, o IMC,superior a 30-; 278 estudiantes de enseñaza profesional y superior; y para confirmar sus conclusiones en un grupo mayor, 865 personas que representaban a la población portuguesa. 


Para evaluar el hambre hedónica de los participantes, el equipo recurrió a una escala conocida como PFS (Power of Food Scale), usada en todo el mundo y que, a partir de un cuestionario, permite atribuir al hambre hedónica de cada persona un valor del 1 al 5.


La edad, el nivel de instrucción y el género pueden predecir apenas un 6% de la variabilidad de peso.


Analizando la relación entre peso y hambre hedónica, los investigadores descubrieron que del grupo de personas que habían obtenido 1 o 2 puntos en la escala FPS, solo un 10% eran obesos, mientras que entre las que tenían de 4 a 5 puntos, el número de obesos subía al 40%. El análisis mostró además que en cada aumento de un punto en la escala, la probabilidad de ser obeso casi se duplicaba.


Teniendo en cuenta estos resultados, parece que el placer por la comida explica la obesidad. Pero los científicos también han mostrado que "el hambre hedónica explica menos del 10% de la variación del IMC.


"La recompensa alimenticia no es la principal explicación de la obesidad", destaca Oliveira-Maia. "Así, la 'dependencia' de la comida no cuenta toda la historia", añade el científico. 


En su conjunto, la edad, el nivel de instrucción y el género pueden solo predecir un 6% de la variabilidad del peso, explican los autores, por lo que el 10% atribuible a la escala PFS puede tener algún importancia. "Todavía tenemos que buscar el otro 84%", dice Oliveira-Maia.


Para los investigadores, el resultado del estudio es importante "porque se precisa basar las decisiones relativas a la salud de las personas en resultados reales y no en opiniones", señala Oliveira-Maia, que añade además el hecho de que este es "el primer estudio que cuantifica las relaciones entre el PFS y el IMC".


Las conclusiones pueden influir también en "las intervenciones de salud pública que quieren controlar el ambiente alimenticio", añade el neurocientífico del Centro Champalimaud. 

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