sábado, 23 de junio de 2018 04:41
Opinión

IDEAS CLARAS EN EL AJEDREZ DIPLOMÁTICO

Miquel Escudero
Miquel Escudero

Angel ballesteros el faro de ceuta

El embajador Ángel Ballesteros (El Faro de Ceuta)


“Sin política exterior no hay política alguna”, y no al revés. Es una frase que me resulta interesante y que no conocía. Leo que su autor es Ranke; imagino que se trata de Leopold von Ranke, un prolífico historiador prusiano del siglo XIX.



Ángel Ballesteros, embajador de España, es quien me ha puesto en la pista. Ballesteros está considerado como uno de los principales especialistas del mundo en controversias territoriales. Durante cuatro años fue el único diplomático español enviado al Sáhara tras nuestra salida y gestionó el retorno de 335 compatriotas, a los que censó y protegió. En su libro Diplomacia secreta española, el embajador Ballesteros habla del ajedrez diplomático y de las enormes dificultades españolas para identificar y gestionar el interés nacional. Los tres grandes contenciosos que tenemos son: Gibraltar, Ceuta y Melilla y el Sáhara, “donde al tirar del hilo de uno para desenredar la inextricable madeja a fin de destrabarlo, surgen inevitable, automáticamente, los otros dos”.


Hacen falta ideas claras, coherencia y continuidad. Sobra la indolencia, la altanería o la docilidad. Si el archipiélago canario fuese un estado, señala, sería la quinta potencia africana, detrás de Sudáfrica, Argelia, Nigeria y, por muy poco, por Marruecos; dos millones de canarios producen tanto como treinta millones de marroquíes. En su momento se dijo que cuando soltásemos el Sáhara, hablarían de Melilla, Ceuta y luego de Canarias. Refiere Ballesteros la imprescindible cautela en determinadas negociaciones y que la historia muestra que “si hay una ley casi matemática en el quehacer exterior británico es que nunca se han ido voluntariamente de sus posesiones extra metropolitanas”.


Fidel Castro gozó de una singular patente de corso. Ballesteros localizó hace treinta años largos, los 15 cuadros del Museo del Prado que quedaron indebidamente en Cuba, tras la marcha de España. “¿Cuál es la razón de que, tras tanto tiempo, ni siquiera se haya pedido la apertura de una negociación por poco prometedora que parezca? ¿Se ha contemplado la posibilidad de compra como salida más factible? ¿Existe alguna causa para que en España no se haga la menor mención a telas tan importantes?”. Y recuerda cómo el socialista Félix Pons, presidente del Congreso, tras condecorar a Fidel Castro mereció ‘in situ’ epítetos como caballerete y tipejo fascistoide. Y no pasó nada… 

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