martes, 21 de agosto de 2018 00:44
Opinión

HACER LA VIDA IMPOSIBLE

Miquel Escudero
Miquel Escudero

Arrimadas canet 140718 ep

Inés Arrimadas, abucheada en Canet, el pasado 14 de julio (Europa Press)


Estoy leyendo con detenimiento los cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci: Pasado y presente (Gedisa). Este fundador del PCI se crio en medio de muchas penurias y penalidades. Lleno de afán de superación logró licenciarse en Letras y se orientó hacia el periodismo y la lucha política; llegó a ser diputado. 


En 1926, con 35 años de edad, fue encarcelado por el régimen fascista y condenado a veinte años de presidio. En 1929 comenzó a escribir estos cuadernos que llegarían a juntar cerca de 3.000 páginas. No tardó en declarársele una grave enfermedad tuberculosa, unida a un estallido de múltiples dolencias, entre ellas la arterioesclerosis. En 1934, Mussolini le dio libertad condicionada. Y tres años después, con sólo 46 de edad, murió de una hemorragia cerebral. Su huella es enorme.


Acabo de leer en el citado libro un párrafo titulado: ‘Rendre la vie impossible’, donde Gramsci reproduce a su vez un texto de Eugenio d’Ors escrito en la editorial francesa Gallimard. Decía Xenius que hay dos modos de matar: uno, el que todos entendemos como tal; y otro que se esconde en el eufemismo de ‘hacer la vida imposible: “Es el tipo de asesinato lento y oscuro, que consuma una masa de cómplices invisibles”, un auto de fe perpetrado sin juez ni sentencia.


Estas observaciones me parecen oportunas para describir el acoso que las asociaciones y los dirigentes separatistas ejercen sobre los disidentes catalanes (quienes suman más votos que aquellos). En particular, el que ejercen sobre la jefa de la oposición Inés Arrimadas. Insultada y amenazada con un odio tolerado y promovido por cargos públicos. Al dar noticias, hay medios de comunicación que esconden la negativa municipal en Vic o en Canet a ceder un recinto para un acto público de su partido; ante esta discriminación, lo propio es dirigirse a sus simpatizantes en la calle, un recorrido que se tilda de provocación. A esto se llama hacer la vida imposible, un asesinato lento y oscuro como destacaba Gramsci. 


Hay que denunciar el machismo que se ejerce sobre la dirigente política, así como la xenofobia con los gritos antiliberales de fuera de aquí, vete a tu tierra. Todo dicho por tipos que abogan por el feminismo radical o dicen querer ‘refugiados’ porque somos terra d’acollida (todo pura boquilla de los señores -y señoras- de la tierra), Inmensa hipocresía. ¡Recibe Inés todo mi respaldo! 

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