jueves, 22 de octubre de 2020 02:41
Sociedad

Kameron Hurley: "Ser feminista es fácil, es tratar a la mujer como a un ser humano”

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Kameron Hurley


Internet es el lugar de origen del #MeToo pero  también el lugar donde muchos dan rienda al machismo, al acoso constante y al maltrato a la mujer con total impunidad. La escritora americana Kameron Hurley, especializada y multipremiada por sus libros de ciencia ficción, lo ha sufrido en sus propias carnes, cuando un grupo de escritores, molestos porque las mujeres resultaron ganadoras de los premios Hugo dedicados a la ciencia ficción, iniciaron una campaña de acoso y derribo contra las mujeres.


Ahora Hurley ha recopilado una serie de ensayos en ‘La revolución feminista geek’ denunciando este caso entre otros y explicando cómo se vive el machismo en las redes, cómo combatirlo y cuan cansado es a veces mantener y defender el feminismo.


¿Cómo surgió la idea de un libro feminista?

Mi agente fue la que realmente pensó que estaría bien lanzar un libro como este en este momento. Algunos de mis textos se hicieron virales en su momento y creyó oportuno sacarlos ahora. Hicimos una selección, escribí algún otro y varios editores se interesaron por él. Y fue bien.


¿Pero te consideras feminista o sólo una mujer más que escribe libros con mensajes?

Ser feminista para mi es fácil. Es tratar a la mujer como a un ser humano y no tengo problemas con eso. Porque básicamente es eso: tratar a las mujeres como a un ser humano, tan sencillo como eso. Y no tengo problemas en identificarme con esto. Lo que hago es poner ese enfoque del trato humano o subrayar cómo el tratamiento hacia el otro que vemos como normal, si recapacitamos igual no es tan correcto. Trato de que la gente reflexione sobre eso, sobre lo que igual no habían pensado antes.


De hecho, en el libro hablas de algunas series exitosas y buenas pero con unos modelos de representación femenina sexista. ¿Piensas en eso todo el rato o lo separas?

Cuando empiezas a ver este tipo de cosas, cómo se representa a las mujeres o los negros, ya no puedes dejar de fijarte en eso. No puede desconectar de eso y disfrutar del espectáculo por mucho que sea una gran película, ya no puedo. Incluso le pasa ya a mi marido. Y cuando no pasa nada de eso te sorprende y disfrutas y te dejas llevar. Me pasó con ‘Oceans 8’ y no me lo podía creer. ¡No me lo esperaba! ¡Fue fantástico! En cambio sí ves este tipo de clichés o representaciones en grandes series como ‘True Detective’.


Pero admites que a veces tu misma caes en algún cliché y luchas por no hacerlo.

Sí, siempre luchamos contra eso. Crecimos en una cultura racista, sexista y capitalista y nos la hemos fumado. Pero cuando escribo pienso en cómo cambiar esto, si esto puede cambiar en alguna cosa esta cultura y contribuir en eso. Escribo historias sobre Marte y me viene el hombre sentado y la mujer cocinando y pienso ¿eso es un mundo fantástico o es la realidad? Y entonces me planteo examinar como todo puede cambiar la cultura, el medio ambiente , la tecnología, la interacción con el otro y contribuir a este cambio.


¿Y qué piensas del movimiento #MeToo?

¡¡¡¡Es muy necesario!!!! ¡Esta gente lleva comportándose así durante más de 20 años! Es algo de lo que se tiene que hablar. Pasa en el ambiente de trabajo. Y es importante porque la gente se ha de dar cuenta de lo que hace o ha estado haciendo no está bien.


Voy a jugar el papel del enemigo.

¡Oh, sí! Hazlo.


Existe la polémica de que en algunos casos este movimiento afecta al arte. Y si Woody Allen, por ejemplo, cometió ese acoso y no le dejamos trabajar no se disfrutará de ese arte, por poner un ejemplo. Lo mismo pasa ahora con ciertos cuadros que no quieren que se expongan.

Toda pieza artística es problemática. Uno puede decir que la obra es magnífica y que la persona es despreciable o un pedófilo como Woody Allen. Y los que dicen que no quieren trabajar también tienen sus buenas razones para no hacerlo. Pasa en nuestro circulo más intimo, pienso en escritores que son unos auténticos capullos y adoro sus libros y pienso: Es un gran libro escrito por un capullos.


También están quienes dicen que esas actrices o gente famosa pueden apuntarse a decir eso porque tienen poder, y ellas o ellos no pueden.

Bien, puede ser. Pero también es cierto que cuando uno empieza también se calla muchas cosas y está bien que la gente que ha llegado a ser reconocida y tiene influencia lo diga: a mi me pasó esto y se ha de denunciar, porque el resto del mundo piensa, “le pasa lo mismo que a mi, puedo denunciar”. También son un ejemplo, como pasó con el matrimonio gay. Que se le de visibilidad. Y no sólo afecta a las mujeres, hay hombres que se pueden sentir identificados con una actitud machista, ve las consecuencias y querer cambiarlas. Eso creo que debe primar por encima de todo, más que si tiene poder o no, en este caso.


Igual tú hablas en el libro a las que la gente llama feminazis y explicas que si hay mujeres que están cansadas de luchar, que las entiendan, que es normal cansarse de luchar.

Sí, es muy cansado. Y es muy normal.


¿Y no crees que a veces se confunde el género. Es decir, que no se trata de ser hombre o mujer, o que uno se imponga al otro sino de quién tiene el poder?

Pero hemos de entender que: igualdad es poder. Y más cuando uno está por encima del otro y siempre trata de hacerlo. Es en lo que se basa el capitalismo. Mi país se forjó con el esclavismo y de eso va todo: de quien tiene más poder. Y eso les pasa con muchos hombres y con muchas mujeres, especialmente los que tienen algún cargo más, que dicen: ellas son diferentes. ¿Diferentes de qué? Somos seres humanos. Y sí, se dice muchas veces desde posiciones de poder y va sobre el poder sobre otro ser humano. Es absolutamente un tema de poder. Pero hay que aclarar que no se trata de que otro este por encima ahora y otro abajo, se trata de que todos seamos tratados como iguales.


¿Y apuesta más por los pequeños cambios?

Sí, sucede así, lo ves en la Historia que a veces los pequeños cambios son progresivos, no se trata de un solo gesto. A veces uno avanza dos pasos y retrocede tres, y luego vuelve a avanzar. Es una de esas cosas que pueden empezar pequeños grupos de personas hasta convertirlo en algo que va más allá y llega a un gran cambio.


De hecho, habla de que en tus libros de ciencia ficción tratas de meter estos mensajes y aseguras que, en el fondo, todo lo que uno hace es política.

Sí, todo. Y sí lo hago. Y todos llevan su política a sus escritos. Sean los que sean. Cuando uno dice: “no, sólo habla de un futuro en el que un grupo de hombres blancos que…” Bien, ¡pues eso es una posición política! Si el futuro va a ser de hombres blancos, eso es político. Toda decisión que tomamos como creadores o artistas es política. Tiene que ver con lo que somos y pensamos, lo que hemos vivido y cómo lo proyectamos y qué hacemos con eso.


Pues usted en “La revolución feminista geek” habla del machismo que también está en Internet. ¿Cree que se expresa más a través de los medios digitales/telemáticos?

Creo que es un reflejo de la sociedad. Y dónde se expresa más claramente. En la red muchas veces la gente deja ir a su auténtico yo, porque no ve que hay otro ser humano al otro lado y se deja ir a sí mismo: lo peor y lo mejor. Hay quien trata de ofrecer lo mejor de sí mismo y hay muchos que expresan lo peor de ellos. Por lo que creo que ese machismo de Internet y todo lo que pasa allí es sólo un reflejo de la vida real.


Habla de que hay acoso en las redes. ¿Cuál es el límite de los insultos en la red? ¿Se deben sancionar y regular?

Sí, debe sancionarse y regularse. Para que se entienda, un bar es un lugar público dentro de una propiedad privada donde las leyes no permiten ciertos comportamientos. Y las plataformas sociales pertenecen a alguien, tienen un dueño y todo el mundo puede compartir lo que quiera. Lo que lo convierte en exactamente lo mismo que un bar: es un espacio público en una propiedad privada donde deben regir las mismas normas que se aplican a todos. Me gustaría que eso pasara. Me encantaría que se regulara antes de que pasen cosas terribles. Se trata de decir: en mi bar no puedes comportarte así. No se puede acosar, forzar, violentar…


¿Qué pueden hacer hombres y mujeres para cambiar sus actitudes machistas, tanto en las redes como en la vida real?

Educarse a uno mismo y a una misma. Interrogarse a uno mismo sobre si sus comportamientos son normales, cómo debe ser cada uno y cómo debe comportarse si quiere hacer de este mundo un lugar mejor. Y es un trabajo que se debe hacer todo el tiempo, pero también es duro. Se trata de lograr ser la mejor persona que uno puede llegar a ser. Y todos tenemos que entender: ser una buena persona no es un defecto, es una elección y requiere un trabajo constante.



Artículo publicado inicialmente en Catalunyapress.es

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