martes, 11 de diciembre de 2018 15:14
Internacional

​Portuguesa que escondió a su hija en el maletero durante dos años se enfrenta a dos décadas de prisión

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Rosa Maria da Cruz



"Descubrí a la niña en el fondo del maletero, desnuda, al lado de un cesto podrido, asqueroso. Di un paso atrás, tal era el olor".


La niña tenía dos años y se llamaba Serena. Pesaba menos de ocho kilos y unos 70 centímetros. Estaba rodeada de bolsas de basura y heces cuando la encontraron, en octubre de 2013, por Denis Latour, trabajador del taller mecanico donde Rosa Maria da Cruz llevó su coche, un Peugeot 307.


La mujer, de Povoa de Varzim (Portugal), pero emigrada en Francia, se negó a abrir el portón trasero alegando que estaba demasiado lleno. Pero los gemidos de Serena fueron oídos por el mecánico, que acabó por encontrar a la criatura. Rosa Maria da Cruz, madre de otros tres hijos, confesó de inmediato lo que había hecho: tuvo aquella "cosa", como describió a la policía, sin que nadie lo supiera y la ocultó de todos desde que nació la niña.


"En el maletero del coche había larvas, moscas, lombrices, heces y pañales sucios. El olor era nauseabundo. Ella vivió largos meses en aquel estado de negligencia". El relato es de un policía que fue acudió al lugar, oído como testigo en el tribunal en Tulle (Francia), donde el lunes 12 de noviembre la acusada, de 50 años, comenzó a ser juzgada por sospechas de malos tratos agravados, abandono y ocultación.


"Es muy duro enfrentarme a esta realidad, con el mal que le he hecho. No leía la acusación, no quería saber el mal que le había hecho. Lo lamento mucho", dijo la acusadaen el tribunal.


También el pediatra que examinó a Serena, después de ser encontrada, fue oído como testigo y reveló que Rosa María de la Cruz habría medicado a su hija con sustancias químicas presentes en medicamentos analgésicos y anestesiantes. "Ninguna de estas sustancias está indicada para niños menores de seis años y es discutible el uso en menores. Y cuando fue encontrada tenía 23 meses", explicó durante el juicio.


Serena tiene ahora siete años y ha quedado con graves deficiencias físicas. Algunas de las lesiones que sufrió son irreversibles. La niña está con una familia de acogida francesa. Los restantes tres hijos de la pareja continúan con los padres.


En el momento en que la niña fue descubierta, el padre, también portugués, fue acusado de complicidad. Pero el Ministerio Público acabaría por archivar la acusación por falta de pruebas. Sin embargo, el padre será escuchado como testigo, aunque faltó a la sesión, alegando que se  cayó y tuvo que ser hospitalizado.

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