martes, 27 de septiembre de 2022 14:06
Internacional

La hipocresía de Orban: hace excepción en su política antiasilo para un amigo en apuros

Hungría parece haber dado un trato especial al deshonrado ex primer ministro macedonio

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Viktor Orbu00e1n y Nikola GruevskiViktor Orbán y Nikola Gruevski / CC


El ex primer ministro de Macedonia, Nikola Gruevski, que huyó del país la semana pasada en lugar de ir a la cárcel para cumplir una condena de dos años y medio por corrupción, ha anunciado este martes 20 de noviembre que se le ha concedido asilo político en Hungría.


En su página de Facebook ha escrito que había sido víctima de una "caza de brujas política" en Macedonia y que las autoridades húngaras habían accedido a su solicitud de asilo. A principios de este mismo martes, el periódico 'Magyar Idök', vinculado al gobierno húngaro, publicaba que la solicitud de Gruevski había sido aprobada. Las autoridades húngaras no han hecho ningún comentario oficial al respecto.


El primer ministro húngaro, Viktor Orban, se ha enorgullecido de hacer de su país uno de los lugares más difíciles de Europa para solicitar asilo, y ha enlucido las ciudades con carteles que subrayan que los inmigrantes y los refugiados no son bienvenidos. Este disgusto no se extiende, aparentemente, a Gruevski, quien ha tenido una larga amistad con Orbán que se remonta a los 10 años de gobierno de Gruevski sobre Macedonia.


Gruevski renunció al cargo de primer ministro en 2016 tras un escándalo de escuchas telefónicas, y fue acusado de impulsos dictatoriales, erosión del estado de derecho y corrupción. Fue condenado por un tribunal en mayo.


La naturaleza exacta de la ruta de Gruevski a Budapest sigue sin estar clara, pero parece que pasó por Albania, Montenegro y Serbia, con la ayuda de las autoridades húngaras. Las autoridades albanesas han dicho que salió del país la semana pasada en un coche de la embajada húngara.


A diferencia de la mayoría de los solicitantes de asilo, Gruevski no fue obligado a esperar en un corral en la frontera húngara mientras se tramitaba su solicitud, sino que se le permitió permanecer en Budapest. No ha sido visto en público desde que dejó Macedonia.


Un portavoz del gobierno húngaro, Zoltán Kovács, dijo que a Gruevski se le permitió esperar en Budapest porque "los precedentes sugieren que casos extraordinarios como éste merecen una consideración extraordinaria". La extrema rapidez con la que aparentemente se ha resuelto su caso sugiere un tratamiento especial.


Las autoridades macedonias dicen que Gruevski recibió un juicio justo y que han presentado una solicitud de extradición. El ministro de Asuntos Exteriores, Nikola Dimitrov, dijo que es "imposible de digerir" que Gruevski busque refugio en un país de la UE, después de que la Comisión Europea lo acusara en 2016 de transformar Macedonia en un Estado capturado.


Márton Gyöngyösi, un diputado húngaro de la oposición del partido Jobbik, dijo que los funcionarios dijeron a un comité parlamentario de seguridad nacional que la solicitud de Gruevski todavía estaba bajo consideración y que tomaría tiempo procesarla. "Alguien está mintiendo, y no estoy seguro de que sea Gruevski." Dijo que creía que debía haber una decisión de alto nivel para conceder asilo.


"Es un criminal convicto en su propio país y debería haber sido devuelto inmediatamente", dijo Gyöngyösi. "No puedo pensar en una buena razón para arriesgar un escándalo internacional por esto, a menos que haya un enorme caso de corrupción o un aspecto geopolítico oculto."


Macedonia está en proceso de ratificar un acuerdo con Grecia para cambiar su nombre por el de Macedonia del Norte, allanando el camino para la adhesión a la OTAN y a la UE. El partido VMRO de Gruevski, así como Rusia, han sido muy críticos con el acuerdo.


La decisión de conceder asilo, si se confirma, es la última de una serie de gestos provocadores de Orbán que han dejado a otros países de la UE y a los aliados de la OTAN perplejos sobre cómo responder. Las amenazas de medidas disciplinarias por parte del Parlamento Europeo hasta ahora no han hecho más que jugar con la retórica de Orbán de que está siendo atacado por las fuerzas "pro-migración" en Bruselas, mientras que los enfoques más conciliadores también parecen haber fracasado.


David Cornstein, el nuevo embajador de Estados Unidos en Hungría y amigo personal de Donald Trump, ha dicho que no criticará públicamente a Orbán, pero ha pedido al gobierno que mantenga operativa la Universidad Centroeuropea. La universidad fue fundada por George Soros, el filántropo y financiero a quien Orbán ha demonizado y acusado de socavar la soberanía de Hungría.


A pesar de los intentos de mediación de Cornstein, el gobierno húngaro no ha firmado un acuerdo para permitir que la universidad permanezca, y la universidad ha dicho que comenzará un lento traslado de operaciones a Viena el próximo año.


Orbán obtuvo una mayoría parlamentaria de dos tercios en las elecciones de abril, lo que le dio un tercer mandato consecutivo, y se ha posicionado como líder de las fuerzas derechistas y antimigratorias de todo el continente antes de las elecciones europeas del próximo año.

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