miércoles, 17 de julio de 2019 16:21
Sociedad

Un dron para explorar Titán, la luna más grande de Saturno

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La NASA está lista para volar a Titán, la luna más grande del planeta Saturno, para explorarla con un dron que volará entre un lago y otro de metano, dunas y colinas, en una misión nunca antes intentada. En busca de la química de la vida entre lluvias, ríos y cuencas de hidrocarburos, compuestos de carbono, elemento esencial para el desarrollo de las formas biológicas tal como las conocemos.


La misión Dragonfly (Libélula) fue anunciada por la NASA como parte del programa New Frontiers -que incluye la misión a Plutón y el cinturón de Kuiper New Horizons- y se espera que despegue en 2026 para aterrizar en Titán ocho años después. Un largo viaje para recorrer los mil millones y 400 millones de kilómetros que nos separan. Una vez en la atmósfera, la cápsula liberará la "libélula", un robot volador equipado con ocho hélices capaces de realizar incluso grandes movimientos (con "saltos" de hasta ocho kilómetros) en un entorno que, según los científicos, se parece mucho a una Tierra antigua que comienza con lagos y precipitaciones.




LAGOS DE LLUVIA E HIDROCARBUROS


No será la primera vez que una misión robótica llega aquí. En 2005 el módulo de aterrizaje Huygens de la misión Cassini-Huygens de la NASA, Esa y Asi, tocó el suelo de Titán también enviando imágenes y algunos datos meteorológicos. Sigue siendo el lugar más lejano donde el hombre ha conseguido aterrizar su propia sonda. Y fueron los resultados de la exploración de Huygens y los sobrevuelos de Cassini los que impulsaron a la Agencia Espacial Americana a intentar una nueva aventura. Los dos exploradores anteriores han sido testigos de cómo en Titán hay lagos de metano y etano líquido (gracias a la muy baja temperatura, estamos alrededor de -180 grados Celsius).


Es el único lugar en el Sistema Solar, descubierto hasta ahora, donde hay un fenómeno similar al ciclo del agua en la Tierra, hecho de evaporación y lluvia. En lugar de agua, sin embargo, hay metano. Un hidrocarburo compuesto de carbono e hidrógeno. Una molécula simple que podría ser la base de la formación de los llamados "ladrillos de vida".


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Esta ilustración muestra al rotor de la NASA acercándose a la superficie de la luna de Saturno, Titán / NASA


LA QUÍMICA DE LA VIDA


El objetivo de la misión es precisamente estudiar los mecanismos que podrían conducir, en un entorno primordial como éste, a la formación de moléculas más complejas, como los aminoácidos, que son la base de la química del ADN. En Titán también hay hielo de agua (y quizás un océano escondido bajo su corteza), hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Los ingredientes de la vida. La búsqueda de estos también tratará de encontrar cualquier rastro de actividad biológica, pasada o presente. Una especie de laboratorio, en el que estudiar cómo, potencialmente, puede evolucionar el mecanismo que nos dio origen a los que vivimos en el "planeta azul", partiendo de los azulejos más básicos.


No tendrá un brazo mecánico, como su "colega" Curiosidad sobre Marte, sino unos instrumentos en su "vientre" para bombardear el suelo con radiación o pequeños taladros en sus piernas para tomar muestras y analizarlas con un espectrómetro de masas.


Su misión principal durará poco menos de tres años. Llego en 2034 sobre las dunas "Shangri-La", cerca del ecuador del planeta, "similares a las terrestres de Namibia", moviéndome a pasos agigantados hacia el cráter de impacto Selk, donde se han identificado antiguos vestigios de agua. El despegue no será difícil, aunque el satélite de Saturno sea más grande que el planeta Mercurio, su gravedad es mucho menor y la atmósfera cuatro veces más densa que la de la Tierra. Según cálculos de la NASA, durante la misión cubrirá una distancia igual al menos al doble de la distancia recorrida por los rovers en Marte hasta ahora, todos juntos.


La misión Libélula es parte del programa Nueva Frontera de la NASA (que también incluye Nuevos Horizontes al borde del Sistema Solar, Juno alrededor de Júpiter y Osiris-Rex hacia un asteroide). Estas son las misiones más complejas, arriesgadas y costosas. De hecho, el presupuesto para Dragonfly se acerca a los mil millones de dólares (850 millones para la misión y 150 para el lanzamiento).

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