domingo, 18 de agosto de 2019 11:02
Politica

Borrell cree que la política exterior europea ha quedado lejos de las esperanzas del Tratado de Lisboa

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Borrell

Asume que la inmigración será una de sus tareas y recuerda que los europeos emigraron masivamente a América, pero era "un continente inmenso y vacío"

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación en funciones, Josep Borrell, que será previsiblemente el próximo alto representante de la UE para la Política Exterior, cree que la política exterior europea ha sufrido una "renacionalización" y no ha cumplido con las esperanzas que despertó el Tratado de Lisboa.

Dejando claro que no era una crítica, y menos hacia nadie en concreto, ha opinado que la política exterior europea ha sido "menos relevante", ha estado "menos unida" y "menos activa en el mundo" de lo que cabría esperar por el Tratado. A su juicio, el hecho es que ha habido una renacionalización de la política exterior, pese al "esfuerzo titánico" de la alta representante por conseguir posiciones comunes.

"Las unanimidades a 28 no se fabrican", ha dicho, y ha saludado que la próxima presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, haya propuesto pasar la política exterior a un sistema de decisiones por unanimidad, aunque ha admitido que es muy difícil.

Pese a dejar claro que aún no quiere hablar como Alto Representante, porque debe superar el examen del Parlamento Europeo, se ha referido a algunas de las que cree que será n coloquio con el profesor Joseph Weiler, director del Instituto de Estudios Europeos de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York, sobre "EEUU y la UE en el nuevo escenario internacional".

Entre otras cosas, ha opinado que sí que tendrá algo de "margen de maniobra" para actuar como alto representante e intentar aunar posiciones, aunque tendrá que moverse entre "la voluntad de los Estados" y lo que marcan las normas, que es que la Comisión Europea tiene competencias en "relaciones exteriores" pero no en "política exterior". "Es como aquí las comunidades autónomas, aunque alguna parece que no se entera", ha dicho aludiendo veladamente al recurso de su Ministerio contra las delegaciones de la Generalitat de Cataluña en el extranjero.

Borrell ha asumido que uno de los asuntos de los que deberá ocuparse la política exterior europea es la gestión de las migraciones, convencido de que la solución no la tienen los ministros del Interior, "los de la porra", sino que deberán regularse los flujos con acuerdos diplomáticos porque, en caso contrario, "habrá un rechazo social que debidamente alimentado provocará una dinámica muy peligrosa".

"Los europeos hemos emigrado masivamente a América, pero América era un continente gigantesco y vacío", ha dicho recordando las palabras de bienvenida "a los pobres y los hambrientos" en la base de la Estatua de la libertad. De paso, ha recordado cómo la literatura de la época describía a los inmigrante italianos que llegaban "como homínidos", "hambrientos y depauperados" como los "andaluces que llegaban a Cataluña".

Europa, ha dicho, "no es un continente vacío por poblar" sino un "continente poblado" donde, además, algunos gobiernos prefieren que la población envejezca antes que "mezclarse" con otros. Por eso, ha dicho, parte de la población está "debidamente azuzada" para ver la inmigración como un fenómeno "desordenado y peligroso".

Así, cuando el profesor Weiler se ha mostrado sorprendido por que Europa no sea capaz de hacer como Estados Unidos y Canadá, facilitar a los países de origen de la inmigración un cupo de inmigrantes legales, Borrell ha respondido que hay países como Hungría que dirían que el cupo es "ninguno".

Europa, ha dicho, no es un Estado, sino "un Estado a medio construir" y con "un edificio a medio construir cuando llueve hay goteras". Con todo, ha hecho hincapié en que no situar a algunos como "los malos de la película" sino que hay que entender que cada gobierno tiene que defender las prioridades de su población.

Junto a desafíos como el acuerdo nuclear con Irán, Borrell se ha referido también a otras crisis, como la de Venezuela. El aún ministro ha colocado como primera prioridad la "dramática" situación que vive el pueblo, que se agrava cada día como "consecuencia de acciones y reacciones de reacciones de unos y de otros". El pueblo, ha dicho, está sufriendo las consecuencias de lo que es un "bloqueo", una palabra que "usa Estados Unidos", un corte de suministros e imposibilidad de vender su petróleo.

A su modo de ver, la única solución es que avancen las conversaciones auspiciadas por Noruega y lleven a unas elecciones presidenciales bajo una supervisión internacional, y en eso es en lo que trabajan la UE y España.

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