miércoles, 18 de septiembre de 2019 11:46
Economía

Christine Lagarde: de ser la cara de la austeridad a diplomática del euro

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Fue el rostro de las políticas de austeridad durante los años de la crisis de la deuda, en defensa de las reformas estructurales, lo que daría a la economía española la capacidad de recuperarse y ser más resistente a los choques. 


Ahora, Christine Lagarde deja el Fondo Monetario Internacional (FMI) y regresa a Europa para asumir los destinos de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y se convierte de nuevo en acreedora de España, aunque sea indirectamente.


Lagarde FMI



El BCE posee deuda pública española que compró a los bancos, ya que los estatutos no le permiten ser comprador directo de bonos del Estado. Y el montón de dinero sobre el que está sentado el BCE es enorme.


Pero más que gestionar los balances, Lagarde tendrá que gestionar las relaciones y el equilibrio entre los diferentes países con pinzas. El BCE no es un banco central tradicional: tiene que servir a los diferentes intereses de los distintos Estados miembros del euro. Y es en este papel de negociador que se reunirá a partir del 1 de noviembre.


En su discurso ante el Parlamento Europeo, el FMI dejó algunas pistas sobre la intervención del BCE. Y no debe estar muy lejos de lo que el todavía presidente Mario Draghi ha hecho hasta ahora.


Lagarde afirmó que la actual política monetaria de dinero barato va a continuar, pero dejó claro que el BCE no es el único elemento en la arena, añadiendo que no es "un hada" y que los gobiernos con capacidad "deberían utilizar la holgura presupuestaria disponible" para estimular las economías mediante la mejora de la infraestructura existente.


Christine Lagarde ha dejado una cosaclara: espera no tener que usar palabras similares a las de Mario Draghi en 2012 cuando prometió que haría "cualquier cosa" para salvar la Eurozona.




"SUPER MARIO" DE SALIDA


Y esto es lo que Draghi  hizo con una política monetaria poco convencional y pudo repetir la receta, incluso en la recta final del mandato. Hoy, se espera que el presidente del BCE anuncie nuevas medidas para estimular una economía que corre el riesgo de enfermarse en cualquier momento. Esas fueron las señales que vinieron de Frankfurt en las últimas semanas.


Ya en la reunión de finales de julio, el Consejo de Gobernadores cambió la indicación sobre el futuro de la política monetaria ("forward guidance"). El BCE admitió mantener los tipos de interés en los niveles actuales hasta mediados de 2020, pero ahora admite "niveles más bajos".


No se sabe nada sobre el paquete de medidas y en el Consejo de Gobernadores hay intensos debates sobre hasta dónde llegará (o debería llegar) la influencia y la intervención del BCE, cuya función es mantener la estabilidad de precios, es decir, la inflación en niveles cercanos al 2%, pero por debajo de éste. Y esto está lejos de suceder. En julio, la cifra cayó al 1% en la zona euro.


La medida más consensual entre los analistas es una reducción aún mayor de la tasa de depósitos de los bancos. Al reducir la tasa a la que los bancos estacionan el dinero en el Banco Central, se reducen los costos de los préstamos y se induce más crédito para la inversión.

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