lunes, 23 de noviembre de 2020 16:55
Internacional

Sudáfrica: un país donde la violencia policial para mantener el confinamiento mata igual que el Covid-19

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Sudáfrica empezó un confinamiento de mínimo, tres semanas, el pasado 26 de marzo. El presidente del país, Cyril Ramaphosa, decidió cerrarlo completamente al llegar a los mil contagios. El primer día de cuarentena se anunció la primera muerte y hoy han llegado a los seis muertos: tres por el Covid-19 y tres por la policía. 


El país ha decidido establecer uno de los confinamientos más duros del mundo, prohibiendo el alcohol y el tabaco e incluso pasear al perro. El presidente advirtió que los que vulnerasen estas normas serían detenidos o multados, pero las medidas reales han llegado mucho más lejos. 


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Estas restricciones durante el confinamiento provocaron que la población acudiese en masa a comprar bebidas alcohólicas. Las tiendas de licores sudafricanas se llenaron de personas haciendo largas colas y abandonando los establecimientos con carros abarrotados. 


Lo mismo ocurrió con el tabaco, creando desesperación entre los ciudadanos. Muchas organizaciones civiles han pedido que se suprima la medida, asegurando que sólo puede empeorar la situación de muchos de los adictos durante el confinamiento. 


"Aunque la decisión de prohibir la venta de estos dos productos se tomó con las mejores intenciones, hay dos razones principales por las que no fue una buena idea: en primer lugar, esta ley ad hoc no considera adecuadamente los daños que su aplicación hará para las muchas personas vulnerables que sufren de trastornos por uso de sustancias ", afirman desde South African Drug Policy Initiative (SADPI). 



Como era de esperar, el primer día de confinamiento fue un caos, con las calles llenas de gente que seguía haciendo acopio de tabaco y alcohol mientras los comercios ignoraban las medidas decretadas. 


Sin embargo, el gobierno empezó a adoptar medidas para asegurar el confinamiento durante las siguientes jornadas, aumentando la presencia de la policía y el ejército en las ciudades y, sobre todo, endureciendo los métodos usados para obligar a la gente a que se quede en sus casas. En las redes sociales circulan muchos vídeos de policías y militares disuadiendo a la gente de estar en la calle a base de palizas o balas de goma.


Las fueras de seguridad ya han provocado la muerte de tres personas desde que empezó el confinamiento, el mismo número de victimas que ha dejado el Covid-19 en el país. El primer muerto fue un hombre del municipio de Volsoorus que fue asesinado a tiros en su casa después de que la policía lo siguiera por haber violado el confinamiento. Los hijos del hombre, de 4 y 11 años, también resultaron heridos en el tiroteo. 


La segunda víctima fue un hombre de Ciudad del Cabo que, al ser sorprendido por la policía tomando una cerveza en la calle, decidió huir. Al ser arrestado, la policía lo golpeó con un martillo hasta provocarle la muerte, según aseguran medios locales. 


Pero no son las únicas víctimas: también han muerto dos policías. Según denuncian desde los cuerpos policiales, a menudo son recibidos a pedradas o con otros artilugios cuando van a controlar ciertas zonas.






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