miércoles, 30 de septiembre de 2020 08:22
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​Los ayuntamientos gallegos no pueden ponerle puertas a la playa como planea la Xunta

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La Xunta de Galicia propone cupos y una app para garantizar la distancia de seguridad en las playas gallegas. Para los ayuntamientos consultados por Galiciapress (Cangas, Foz, Carnota, A Pobra, ...) es más importante una buena Atención Primaria para sus vecinos y turistas.


Con los primeros días de calor empujando a muchos a la costa y a punto de saber si Galicia pasará a la fase 2 de la desescalada –que supone el fin de las restricciones en las zonas de baño– Galiciapress contacta con los gobiernos de algunos de los municipios más turísticos de Gaiicia para saber cómo están gestionando esta crisis que les obliga a hacer malabares para mantener el difícil equilibrio entre garantizar la seguridad ciudadana y mantener a flote unas economías tan vinculadas al turismo. En lo que coinciden todos es en la imposibilidad de acatar la primera propuesta del Gobierno gallego. “Es inviable” es la respuesta unánime.


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Playas de Matadeiro, Orzán y Riazor en A Coruña Imagen de José A Ortega en Pixabay


¿Qué tienen en común la Praia da Rapadoira de Foz, la Praia de Cabio en A Pobra do Caramiñal y la Praia de Rodeira en Cangas do Morrazo? Pues que, además de ser arenales donde es difícil plantar la sombrilla en agosto, viven con incertidumbre su “reapertura”. Y es importante matizar el término ‘reapertura’ cuando hablamos de playas gallegas, que hasta ahora siempre estuvieron abiertas al público, ya que en este estado de alarma el uso de los arenales se vio restringido y, en esta crisis sanitaria que todavía atravesamos, aún no sabemo de qué manera podremos disfrutarlos cuando llegue el verano.


VIGO, EN CONTRA DE LA CITA PREVIA

Es este tema el que trae de cabeza desde hace semanas a las administraciones públicas, en busca de una solución tan efectiva como ecuánime. La primera solución propuesta por la Xunta para solventar esta problemática es crear un sistema de cita previa, similar al ya utilizado en la Praia das Catedrais, para controlar el acceso a los arenales gallegos. Sin embargo, esta primera idea ha caído en saco roto y los gobiernos municipales la han rechazado de pleno, lo que parece que la aboca a su desestimación. Algunos, como Abel Caballero, ya han dado portazo a esta alternativa, que ve inaplicable en playas como las de Vigo. La postura de Caballero pesa, al ser además el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias.


A CORUÑA LO VE UNA "OCURRENCIA"

Como Vigo, A Coruña tampoco cree que se pueda poner en funcionamiento la medida. Desde María Pita indican a este medio que se trata de una propuesta “inviable”. “El concello trabaja en un sistema de organización diferente para vigilar aforos”, sugieren desde el gobierno municipal, que habla incluso de la posibilidad de una app que indique a los vecinos cuánta gente hay en la playa. “Como ocurrencia está bien, pero en la práctica es muy difícil de gestionar y lo vemos inviable aunque en muchos sitios haya funcionado”, sostiene la alcaldesa, Inés Rey.

 


SANXENXO VIGILARÁ CON DRONES

Mientras, en Sanxenxo, el gobierno municipal echará mano de la tecnología para intentar mantener el control de sus playas. Por medio de drones y con una propuesta similar a la herculina, el plan del concello pontevedrés es informar casi a tiempo real de la ocupación de sus arenales por medio de las imágenes aéreas que tomen las pequeñas aeronaves y así ofrecer una perspectiva realista de cómo se encuentran las playas. Parcelar playas como la de Silgar es otra de las propuestas con las que trabaja el municipio. En esa línea, Sanxenxo, si bien no descarta la propuesta de la Xunta, que valora como “muy útil”, trabaja en sus propios métodos.



¿CONTROLAR CASI UN MILLAR DE PLAYAS?

Pero no todos los municipios gozan de semejante despliegue técnico y la realidad de la mayoría de localidades es otra. Sin medios, sin personal y sin recursos suficientes, el control de los arenales y limitarlos con un cupo parece bastante improbable en estos momentos. Al menos así lo hizo ver Alberto Varela, alcalde de Vilagarcía y presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias, que insiste en que cada municipio tiene sus características y que no existe una solución homogénea, además de que cada gobierno local está encorsetado a unos presupuestos ya aprobados antes de la pandemia. Para solventar el problema de las playas cree que una herramienta de control no es viable, aunque podría aplicarse como un instrumento de información a la ciudadanía.


CANGAS RESTRINGIRÁ LA LLEGADA DE COCHES

Con casi mil playas –960 parametrizadas según los registros de la Xunta y repartidas en 454 en A Coruña, 414 en Pontevedra y 92 en Lugo–, los municipios costeros de Galicia afrontan un verano incierto. Es el caso de Cangas, donde han desechado por completo la posibilidad de los cupos. Aurora Prieto, responsable del área de Turismo, subraya que no contemplan esa opción en el municipio cangués. En su lugar, el gobierno local trabaja en un sistema para “prohibir el acceso de los vehículos a las playas con la excepción de los residentes del municipio, segundas residencias acreditados y autorizados procedentes de hostelería y otros negocios”. Los identificativos serán etiquetas similares a las que ya se vienen utilizando en el casco antiguo del municipio.


Las restricciones de acceso se suman a las restricciones en los ‘leiraparkings’, que limitarán su aforo a un máximo de 50 vehículos. No obstante, Prieto incide en que en las playas no plantean de momento ningún tipo de control estricto y apelan a la responsabilidad ciudadana para que se mantengan las medidas de distancia social, protección e higiene. “No podemos tener dos o tres policías municipales en nuestras más de 30 playas. Cada uno debe saber lo que se está jugando”. Al respecto, considera que se trata de una “situación excepcional” que requiere de “medidas excepcionales” y “factibles” que todavía están ideando “sobre la marcha”.


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Rodeira, uno de los arenales más conocidos de Cangas


En lo referido a la Praia de Melide, por ejemplo, de momento solo están esbozando qué medidas se podrán aplicar, si bien barajan el “cierre total rodado, salvo servicios”, aunque todo esto depende de las reuniones que celebren en las próximas semanas con los colectivos afectados. De cualquier forma, con o sin cupos, la prioridad son “los vecinos de Cangas” y “no cortar la actividad económica”.


FOZ ESTIMA QUE TENDRÍA QUE CONTRATAR 40 PERSONAS

En Foz tienen la misma aspiración. A Mariña lucense se ha destapado en los últimos años como un pujante reclamo turístico que cada verano recibe más y más turistas. El alcalde focense, Francisco Cajoto, es consciente de todo lo que está en juego en un municipio turístico como el suyo que “triplica la población en verano” y que ya se ha visto abocado a suspender las festividades y apostar por otros eventos “con aforo controlado”. Sin embargo, aboga por “no discriminar a nadie” y por un funcionamiento ordenado de las playas “gracias a la responsabilidad de la población”.


Cuestionado sobre la posibilidad de aplicar las medidas sugeridas desde San Caetano, Cajoto admite que a no ser que la administración autonómica asuma la gestión de las playas “el sistema de cita previa no es posible”. “Con nuestros arenales estaríamos hablando de cerca de 40 personas si tenemos que hacer doble turno para controlar los accesos. No es factible”, expone el regidor de Foz, que a su vez considera que faltó “trabajo de campo” por parte de la Xunta antes de lanzarse a dar propuestas. Además, enfatiza el hecho de que la brecha digital puede ser también un hándicap, ya que muchas personas, especialmente los más mayores, pueden tener problemas para manejarse en el sistema de cita previa.


Cajoto coincide en que la responsabilidad individual será un elemento clave, pero que aun así es necesario dotar a los municipios de más mecanismos para poder afrontar estos problemas. “Sin responsabilidad ciudadana no funcionará ningún tipo de medida”. En Foz ya han aplicado medidas como hacer el paseo marítimo de sentido único para los peatones y estudian qué calles podrán habilitar con el cierre del tráfico rodado o crear “pasadizos de acceso a las zonas de agua” con el fin de evitar la invasión del espacio personal.


CATOIRA

Otro concello que ve multiplicado exponencialmente su número de habitantes en verano es Carnota. Sus playas son tan famosas como su hórreo, por lo que la realidad de los carnotanos en los meses de julio y agosto es muy distinta a la del resto del año. Su alcalde, Juan Manuel Saborido, se muestra preocupado por la seguridad de un municipio “muy envejecido, donde los vecinos han hecho un gran esfuerzo durante la cuarentena para combatir la enfermedad”. Por eso, espera que la responsabilidad de todos minimice el impacto que puede generar el “efecto llamada”, ya que un municipio como Carnota ofrece “la tranquilidad que ahora busca la gente” y eso puede deshacer el trabajo de estos meses de confinamiento.



Como Foz, gran parte de la economía de Carnota depende de los visitantes, muchos de ellos madrileños y vascos que acuden a las viviendas turísticas que suponen un 40% del total de las existentes en el municipio. Saborido también da su voto de confianza a la responsabilidad civil para evitar las aglomeraciones en una localidad donde por sus características resulta imposible aplicar las recomendaciones de la Xunta que pretenden ser una ayuda y orientar a lo concellos. “Tenemos una playa de 7 km de largo… ¿cómo vamos a controlar algo así? Es una norma que no vale para todos los sitios, porque tampoco tenemos recursos suficientes en estos momentos como para controlar los accesos, que sería lo más importante”.


Por otro lado, unido a las características propias de cada playa, ya sean calas, playas urbanas o naturales de gran extensión, hay que tener en cuenta un factor muy importante: a Galicia la baña el océano Atlántico. Esto, que puede parecer una perogrullada, es un elemento diferenciador importantísimo, ya que la incidencia de las mareas, a diferencia de lo que ocurre en el levante español, reducen o prolongan notablemente la dimensión de muchos arenales.


En A Pobra do Caramiñal trabajan con esta variable. “Es un tema muy complicado porque nuestro litoral no es como el del sur. Las mareas influyen enormemente en el aforo”, recalca Charo Varela, responsable pobrense del área de Turismo, consciente de que la Praia do Areal, tan concurrida por mariscadores los días de marea baja, desaparece casi por completo bajo las aguas los días de mareas vivas.


Con tantas complejidades, en el municipio barbanzano, refugio en verano de aquellos que tienen en la localidad su segunda residencia, admiten que no están pensando en la propuesta de la Xunta. En la misma línea, Varela añade que no hay nada definitivo y que desde la corporación municipal trabajan el tema detenidamente, aunque sí converge en la necesidad de conseguir más recursos para afrontar la crisis. “Queremos estudiarlo todo con calma y trabajamos en los protocolos y ayudas para los sectores más afectados”.


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La extensión de la Praia do Areal en A Pobra queda muy reducida los días de marea alta


"¿A QUÉ DISTANCIA ESTÁ EL CENTRO DE SALUD?"

Las primeras complicaciones podrían llegar este lunes, siempre y cuando Galicia entre en la fase 2 y se autorice el disfrute de las zonas de baño o tomar el sol, siempre que se realice fuera de las franjas reservadas para las personas mayores. Ya en la fase 1 muchos municipios tuvieron que realizar actuaciones de personas que, como dice el alcalde de Carnota, “o no se informaron o no se quisieron informar”, lo que obligó a las autoridades a actuar en algún caso. En Cangas do Morrazo comentan que aunque realizaron actuaciones, estas “no fueron muy masivas” y confían en que el lunes no se experimenten más problemas, mientras que en Foz creen que los problemas de aglomeraciones podrían llegar en todo caso a partir de julio, aunque sí considera que ya hay más actividad en el municipio.


Sin embargo, el punto de encuentro de todos los municipios consultados es que en esta situación la gestión de las playas sigue manteniéndose en un segundo plano en las prioridades de los gobiernos locales. Los esfuerzos siguen centrándose en fortalecer los servicios sanitarios para que puedan absorber las complicaciones derivadas de la llegada de turistas en una situación tan particular como esta.


En el Gobierno de Carnota son especialmente críticos al respecto y Saborido recuerda que, aunque es importante esperar a ver qué recomendaciones y pautas ordenan desde el Gobierno central en las distintas fases de la desescalada con respecto a la movilidad ciudadana, ahora es muy importante dotar a los centros sanitarios de personal y medios suficientes para garantizar la asistencia de vecinos y visitantes.


Por todo esto, el alcalde de Carnota pide un refuerzo en el modelo sanitario para disponer de pruebas rápidas y el acceso a diagnósticos tempranos para así detectar posibles brotes y aislar a los casos sospechosos con el fin de evitar contagios. Por eso, recalca que este verano es importante mantener los centros de salud abiertos y cubrir las plazas vacantes por las vacaciones de los facultativos para que no se cierren complejos sanitarios.


Las reclamaciones de Carnota no son muy distintas a las de Foz, que también recuerdan a la Xunta la necesidad de contar con un refuerzo de profesionales tanto en el centro de salud del municipio como en el Hospital da Costa de Burela con el objetivo de garantizar la asistencia “en caso de un posible brote al venir personas procedentes de distintos puntos”. “Hay que reforzar los servicios sanitarios mucho más de lo habitual”, insiste, a la vez que recuerda que esta misma semana ha enviado un escrito a Feijóo con sus demandas, entre las que solicita instrucciones de cara a garantizar el correcto desarrollo de las elecciones del 12 de julio y que se hagan efectivas las subvenciones para poder contratar socorristas.


“Hacer carnets para ir a la playa, poner drones… no está mal, pero no va a solucionar un problema sanitario como sí lo hace un acceso ágil a los servicios sanitarios”, argumenta Saborido, que espera que “aprendamos algo de la pandemia, porque si vamos a seguir como antes es que no hemos aprendido nada”. No obstante, el propio regidor admite que ya ha detectado cambios en la mentalidad colectiva: “Antes los turistas para alquilar una vivienda preguntaban a cuánto quedaba la playa más cercana; ahora preguntan si está lejos el centro de salud”. Algo sí ha cambiado, aunque el verano siga siendo sinónimo de playa. 

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