miércoles, 12 de agosto de 2020 22:23
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Al menos 40 millones de niños no reciben educación preescolar debido a la COVID-19, según UNICEF

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Aula en el interior del Colegio Nobelis de Valdemoro, que debido a la pandemia del coronavirus tendrá que acondicionar sus aulas con medidas de distanciamiento e higiene para el nuevo curso escolar 2019-2020. En Valdemoro, Madrid (España), a 20 de mayo de


Al menos 40 millones de niños en todo el mundo se han quedado sin educación preescolar por el cierre de los centros de cuidado infantil y educación temprana como consecuencia de la pandemia del coronavirus, según una investigación de la Oficina de Investigación de UNICEF-Innocenti.

El estudio publicado este miércoles aborda el estado de la atención infantil y la educación de la primera infancia en todo el mundo, e incluye un análisis del impacto que ha tenido el cierre generalizado de servicios esenciales para las familias a causa de la COVID-19.

La directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, ha explicado que la interrupción de los servicios educativos a causa de la pandemia del coronavirus está impidiendo que los niños inicien su educación lo mejor posible".

"El cuidado y la educación durante la primera infancia construyen la base sobre la que reposan todos los aspectos del desarrollo de los niños. La pandemia está amenazando seriamente esa base", ha subrayado la directora.

En concreto, 'Cuidado infantil en una crisis global: el impacto de la COVID-19 en la vida laboral y familiar' constata que el confinamiento han provocado que muchos padres hayan tenido que esforzarse por equilibrar el cuidado infantil y el empleo remunerado, "con una carga desproporcionada sobre las mujeres que, de media, dedican tres veces más tiempo al cuidado y las tareas domésticas que los hombres".

Además, el informe apunta que se ha puesto de manifiesto "una crisis aún más profunda" para las familias de niños pequeños, especialmente en países de ingresos bajos y medios, muchas de los cuales ya no podían acceder antes a servicios de protección social.

Según destaca UNICEF, antes de la llegada de la pandemia de COVID-19, los servicios de educación infantil y de primera infancia que eran inaccesibles, inasequibles o de mala calidad obligaron a muchos padres a dejar a los niños pequeños en entornos inseguros y poco estimulantes en un punto crítico de su desarrollo. Más de 35 millones de niños menores de cinco años a nivel mundial se quedaron alguna vez sin la supervisión de un adulto.

Por otro lado, el informe indica que, de 166 países, menos de la mitad ofrece programas de educación preescolar sin matrícula de al menos un año, cifra que cae al 15% cuando se trata de países de bajos ingresos.

Asimismo, de los 54 países de bajos y medios ingresos de los que se tienen datos recientes, alrededor del 40% de los niños de entre 3 y 5 años no disfrutan de estimulación socioemocional y cognitiva por parte de ningún adulto en su hogar.

LLEVAR A LOS NIÑOS AL TRABAJO
Otra de las conclusiones de la investigación es que "la falta de opciones de cuidado infantil y educación temprana también deja a muchos progenitores, particularmente a las madres que trabajan en el sector informal, sin otra opción que llevar consigo a sus hijos pequeños al trabajo".

En este punto, UNICEF sostiene que más del 90% de las mujeres en África y casi el 70% en Asia y el Pacífico trabajan en el sector informal y no tienen acceso a ninguna forma de protección social. "Muchos padres quedan atrapados en este tipo de empleo poco fiable y mal pagado, lo que contribuye a los ciclos intergeneracionales de pobreza", según el informe.

El estudio ofrece recomendaciones sobre cómo mejorar las políticas relativas al cuidado de los niños y a la educación de la primera infancia. Así, aboga por establecer una baja parental remunerada para todos los padres, de modo que no exista una brecha entre el final de dicha baja y el inicio de unos cuidados infantiles asequibles.

Acuerdos para la flexibilización del trabajo que tengan en cuenta las necesidades de los padres; invertir en el personal sin hijos a cargo en áreas como la capacitación; y sistemas de protección social que incluyan transferencias de efectivo para las familias que trabajan en empleos no formales son otras de sus propuestas.

"La pandemia de COVID-19 está agudizando la crisis mundial de cuidado infantil", ha asegurado Fore, que defiende que las familias necesitan el apoyo de sus gobiernos y sus empleadores para "capear este temporal y salvaguardar el aprendizaje y el desarrollo de sus hijos".



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