lunes, 20 de agosto de 2018 05:03
Sociedad
EN ESPAÑA HAY MUY POCOS CASOS DE RECIÉN NACIDOS CON VIH

Un estudio muestra la necesidad de tratar a los recién nacidos con VIH durante las 12 primeras semanas

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Un estudio realizado en niños que nacieron en España infectados por el VIH por transmisión vertical madre-hijo ha demostrado que iniciar el tratamiento antirretroviral (TAR) durante las 12 primeras semanas de vida reduce 6 veces el tamaño de los reservorios virales, siempre que el tratamiento se mantenga de forma ininterrumpida.

 

El trabajo, publicado en la revista norteamericana 'Clinical Infectious Diseases', ha sido coordinado por investigadores del Instituto de Investigación del Sida Irsi Caixa, impulsado conjuntamente por la Obra Social 'La Caixa' y el departamento de Salut de la Generalitat de Cataluña, y del hospital Gregorio Marañón de Madrid. Además, han colaborado servicios de Pediatría coordinados en la Red Española de Investigación en Sida.


Inicialmente, la potencial toxicidad de los tratamientos hizo que la administración del TAR a los niños sólo se recomendara cuando éstos empezaban a mostrar síntomas de la infección o su recuento de células T CD4 (las células diana del virus) descendía por debajo de un nivel que podía considerarse potencialmente peligroso para su salud.


Sin embargo, durante los últimos años diferentes estudios han sugerido el beneficio de empezar el tratamiento de forma temprana, por lo que las guías internacionales recomiendan actualmente iniciar la terapia durante el primer año de vida, independientemente de si el niño presenta síntomas clínicos o de su recuento de células T CD4.


Por este motivo, la investigación se diseñó para comprobar si iniciar el TAR durante las primeras 12 semanas sería más beneficioso que esperar al periodo entre la semana 12 y la 54. Para ello, incluyó a 23 niños nacidos con infección perinatal por el VIH en diferentes hospitales españoles entre 2004 y 2009. Todos ello, se distribuyeron en dos grupos: 14 que habían iniciado la terapia durante las 12 primeras semanas de vida, y 9 que lo habían comenzado entre la semana 12 y la 54.


Tras medir con técnicas moleculares de última generación la cantidad de células que albergaban ADN viral en su interior, los resultados mostraron que los niños del primer grupo establecieron reservorios virales 6 veces más pequeños que los del segundo grupo.


Asimismo, y aunque aún se está investigando la importancia que pueden tener los reservorios a la hora de aplicar tratamientos encaminados a una cura funcional de la infección por el VIH, los científicos coinciden en que la limitación de tamaño podría jugar un papel clave a la hora de conseguir que el virus no replique al suspender el tratamiento, lo que podría definirse como "cura funcional".


"Hoy en día, y gracias a que las terapias actuales permiten igualar la esperanza de vida de las personas portadoras y las no portadoras del VIH, los niños son los mejores candidatos para poder beneficiarse, en un futuro, de posibles intervenciones médicas orientadas a la cura", ha aseverado el investigador ICREA y jefe del grupo de Retrovirología y Estudios Clínicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, Javier Martínez-Picado.


NUEVAS INFECCIONES EN NIÑOS 


Por tanto, los resultados resaltan la importancia de que las pruebas de seropositividad se efectúen de la manera más rápida posible y de administrar terapia inmediata en cuanto se diagnostique la infección por el VIH en un recién nacido.


No obstante, en España, gracias a la obligatoriedad de realizar el test de VIH a todas las embarazadas y a la administración del TAR para evitar la transmisión durante el embarazo y el parto, apenas hay casos de bebés infectados, dado que según datos del Registro Nacional de Casos de Sida, en 2013 hubo en España 10 casos de transmisión madre-hijo.


Ahora bien, los resultados del estudio son "especialmente importantes" de cara a la administración de los tratamientos en África, Asia o Europa del Este, donde siguen ocurriendo nacimientos de niños con VIH y donde la situación económica puede inducir a plantear un retraso del TAR mientras los pequeños presenten un buen estado de salud.


Por otra parte, los científicos también han estudiado el efecto de la interrupción del TAR en el tamaño del reservorio, mediante el seguimiento de 3 niños que lo suspendieron temporalmente, y 9 que lo mantuvieron de forma constante.


En ocasiones, la medicación en niños puede ser interrumpida de forma temporal si el paciente presenta una carga viral indetectable y un buen estado de salud, para así evitar su posible toxicidad. Al mismo tiempo, y especialmente cuando los niños llegan a la adolescencia, puede haber una disminución en el control de los padres o un rechazo del propio paciente a seguir la terapia.


"Los resultados demuestran que, en cuanto el TAR fue interrumpido, los reservorios se llenaron rápidamente. Esto significa que las interrupciones de tratamiento pueden contrarrestar los beneficios de iniciar la terapia al poco de nacer. El VIH replica relativamente rápido en niños. Y cuanto más rápido replica, mayor es el tamaño del reservorio. No está claro el origen del rebote viral, y la ampliación de los reservorios podría ser irreversible", ha zanjado Martínez-Picado.

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