Llevo varios días fuera de Catalunya, poco tiempo, pero el suficiente para comprobar que esto de la política cambia tan rápidamente como el viento. Es algo incontrolable en plena canícula estival y a menos de dos meses de la elecciones cuyos protagonistas se han visto contagiados de la ola de calor que está sufriendo Catalunya y otras zonas de España. Es algo de locos, como si los partidos políticos no se hayan dado cuenta de la situación que se está viviendo en Catalunya. ¿O si?, y miran para otro lado como si el tema no fuera con ellos
No se ha producido un pronunciamiento firme sobre las acciones irresponsables del gobierno de Mas, sobre su falta de acción de gobierno y su total dejación de funciones para dedicarse a una sola; la hoja de ruta que llevará a la independencia de Catalunya, dejando de un lado a la mayoría de los ciudadanos. Ya es solo el presidente de los independentistas. Ha trazado una línea entre los que son y los que no son. Eso es muy grave, pero no pasa nada. Se ha olvidado de las personas y de las necesidades de éstas. Ha permitido que los efectos de la crisis se cebaran con los más necesitados y aquí todos calladitos.
Se ha terminado la temporada parlamentaria, la mitad de la legislatura, lo mismo que la anterior. Es como si todo se dividiera por la mitad, lo mismo que este país llamado Catalunya. Si le preguntáramos a la ciudadanía las cosas importantes que ha hecho el Parlament de Catalunya, muy pocos destacarían sus acciones. La mayoría de sus señorías, con su presidenta a la cabeza se han contagiado del presidente Mas y su delirio independentista.

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