miércoles, 6 de julio de 2022 09:44
Salud

En España, de 21,7 millones de personas vacunadas, 6.390 sufrieron efectos secundarios graves

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Cuando comenzó la campaña de vacunación contra el Covid-19 surgieron muchas dudas, no solamente sobre la eficacia de dichos sueros sino también sobre su seguridad. Con el paso de los meses se ha ido demostrando que todos los fármacos aprobados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) son seguros, pese a que unas pocas personas hayan perdido la vida tras administrarse su correspondiente dosis: en España se habían notificado 254 decesos a fecha del 11 de julio después de inocularse 47.780.916 dosis de vacunas, según el séptimo y último informe de Farmacovigilancia publicado a finales de dicho mes.


Archivo - Vacuna contra la COVID-19

@EP


Primero se habló mucho de los raros pero graves trombos causados por AstraZeneca, que se dan aproximadamente en uno de cada cien mil vacunados con el suero de esta farmacéutica. Esto provocó muchos cambios respecto a quiénes podían recibir este fármaco y mucho caos entre los ciudadanos, que en algunos casos rechazaron recibir el pinchazo y decidieron esperar unos meses para recibir un vial de otra compañía.


Pero además de esto, se han notificado muertes por una gran variedad de causas después de vacunarse. Sin ir más lejos, la última semana de agosto Japón ha confirmado la muerte de dos personas que se habían vacunado tres días antes con un lote de Moderna retirado por precaución. Y Nueza Zelanda ha comunicado también esta misma semana que está investigando la muerte de una persona que recibió la vacuna de Pfizer y desarrolló una miocarditis que terminó con su vida.


Japón bloquea el uso de la vacuna de Moderna fabricada en España por encontrar viales contaminados


También Estados Unidos comunicó a principios de verano la muerte de un menor de 13 años por inflamación del corazón tras inocularse el suero de Pfizer. Y es que como señala el último informe de Farmacovigilancia publicado por Sanidad, "puede presentarse muy raramente miocarditis y/o pericarditis después de la administración de las vacunas de Comirnaty (Pfizer) o Spikevax (Moderna)". 


Pese a ello, señalan que "la mayoría de los casos evolucionan favorablemente y aparecen tras la segunda dosis en varones jóvenes".


ESPAÑA NOTIFICA 6.390 ADVERSOS GRAVES


La miocarditis y la pericarditis son, por tanto, dos efectos adversos oficiales de algunas vacunas. Es decir, se ha establecido una relación directa entre el problema de salud y la vacuna. También lo son el Síndrome de Guillain-Barré (que causa inflamación de los nervios), el ya mencionado síndrome de trombosis con trombocitopenia (bajada de plaquetas junto a trombos), la trombocitopenia inmune o la encefalomielitis (inflamación cerebral). Pero no todos los efectos adversos notificados son asociados con las vacunas por la EMA.


Hasta el 11 de julio en España se habían notificado en la base de datos de FEDRA 32.901 acontecimientos adversos, lo que supone 67 notificaciones por cada 100.000 vacunados si tenemos en cuenta que se habían administrado 47.780.916 de dosis hasta ese momento. De esos casos, 6.390 "fueron considerados graves, entendiéndose como tal cualquier acontecimiento adverso que requiera o prolongue la hospitalización; dé lugar a una discapacidad significativa o persistente, o a una malformación congénita; ponga en peligro la vida o resulte mortal, así como cualquier otra condición que se considere médicamente significativa".


7º Informe de Farmacovigilancia sobre Vacunas COVID-19


De estos, tal y como hemos mencionado antes, 254 "presentaron un desenlace mortal". Sin embargo, desde Sanidad recalcan que "estos acontecimientos no pueden considerarse relacionados con las vacunas por el mero hecho de notificarse. En la gran mayoría de los casos notificados en España (el 25% por pacientes y el 75% por sanitarios), el fallecimiento se puede explicar por la situación clínica previa del paciente y/u otros tratamientos que estuviera tomando, y las causas son diversas sin presentarse un patrón homogéneo".


En esta línea, insisten en que una muerte tras la vacuna no es sinónimo de muerte por la vacuna: "La vacunación no reduce las muertes por otras causas diferentes a la COVID-19, por lo que durante la campaña de vacunación es esperable que los fallecimientos por otros motivos diferentes sigan ocurriendo, en ocasiones en estrecha asociación temporal con la administración de la vacuna, sin que ello tenga que ver con el hecho de haber sido vacunado".


Sanidad está ahora a punto de publicar un nuevo informe de Farmacovigilancia y en Catalunyapress estaremos pendientes de ello para actualizar los datos proporcionados.



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