sábado, 23 de enero de 2021 20:34
Opinión

LAS PERIFERIAS

Consol Prados
Consol Prados

Nada, absolutamente nada, justifica la violencia, y menos aún la religión. En la manera de afrontar el terrorismo habría que repensar qué responsabilidades puede tener Occidente -la guerra de Irak es una de ellas y los responsables tienen nombre, o el tipo de relaciones con el principal país exportador de petróleo, o los conflictos locales y incluso tribales que llevan años y años jugando y que no son tan locales sino geoestratégicos ... Y tratar de tejer complicidades para hacer un frente común, teniendo en cuenta que las alianzas sólo desde dentro de occidente es quedarse a medias, y que habría que establecer diálogo con Oriente (que evidentemente va más allá de una simple cuestión geográfica) ... Nos golpea tremendamente cuando los atentados son en nuestra casa y es natural, pero olvidamos los ataques diarios y las víctimas diarias y comunidades enteras de Oriente y de África, donde actúan diariamente y desde donde también se alimentan. Es de una complejidad mayúscula y es muy osado dar explicaciones desde un simple artículo como éste.


Y el problema no es que venga sólo de fuera, sino que se sitúa dentro mismo de las fronteras europeas. La visibilidad del enemigo es más difusa porque convive en los barrios europeos y se mueve con los medios de la globalización. Nacidos en Europa y que forman parte de un fanatismo que quiere imponerse más allá de fronteras estatales. Nacidos en Europa que atacan los valores esenciales de la democracia y los derechos. Es un desafío local y global. Local por las condiciones de vida y expectativas donde pesca el fanatismo, y global porque es una doctrina que no tiene estado, una guerra sin piedad contra los llamados valores de occidente, y que se mueve con las mismas herramientas e impunidad que nos hacen globales .


Vuelvo a mirar qué pasa en nuestros barrios, y me hago más preguntas. Qué es lo que hace saltar el mecanismo por el que un joven pierde la cabeza y vive su adhesión al fanatismo como liberación. Qué es lo que motiva el radicalismo hasta el punto de cometer atrocidades. Cuáles son las razones de la vulnerabilidad. Qué Islam se da en Europa. Cómo viven las familias musulmanas toda esta situación y como la viven y conviven en un mismo territorio todo tipo de familias. Cuáles son las expectativas de vida. Barrios que se llaman suburbios, es decir, en el extrarradio, en la periferia, y qué connotaciones tiene esta definición, puede que nos preguntamos de qué extrarradio se trata porque seguramente va más allá de un término propio de la geografía urbana. Cuáles son las periferias (lo que rodea un determinado centro) de nuestras ciudades europeas, de la misma Europa, de Occidente, de los valores democráticos ...


Encuentro que son preguntas adecuadas, no sólo para los casos individuales de jóvenes que atraviesan todas las líneas rojas, sino como fundamento de cohesión. En esta misma sociedad también pesca la derecha extrema y alimenta el conflicto y busca una cara visible como culpable. Una sociedad cansada, frustrada, ... y atemorizada. Pienso que estas cuestiones tienen que estar sobre la mesa cuando se diseñan las políticas de austeridad dogmática.


La diversidad social europea, y especialmente francesa, la hace grande y frágil a la vez. E insisto, nada, absolutamente nada, justifica la violencia.

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