miércoles, 19 de junio de 2019 20:43
Opinión

CUENTOS TÁRTAROS EN EL EBRO

Miquel Escudero
Miquel Escudero

Ebro

Batalla del Ebro


El anarquista Abad de Santillán dijo que Negrín, presidente de la República, fue un impostor: "era mentira lo del ejército disciplinado, lo de la resignación estoica de la retaguardia, lo de nuestra situación internacional mejorada y el empeoramiento de la situación del enemigo. El cuento tártaro no nos ha convencido de ninguna manera, aunque pudimos constatar que los representantes de los demás partidos y organizaciones se mostraban satisfechos y orgullosos". 


Daniel Arasa sigue con sus magníficas monografías de la Guerra Civil, ahora ha publicado La batalla del Ebro (Gregal) y analiza su seguimiento por prensa y radio. ¿Cómo explicaron ambos lados la batalla más cruenta de la historia de España, que duró del 25 de julio al 16 de noviembre de 1938? Censurados y dirigidos. Todos quitaban a 'los otros' la condición humana, también la española. En los primeros días, la prensa republicana hablaba de "la brillantísima acción de los soldados españoles" avanzando victoriosamente. Los 'soldados del llamado Ejército nacional' eran tropas de 'quinto orden'.


Solidaridad Obrera, en cambio, se preguntaría: "¿Cómo debemos colaborar para hacer más eficaz la ofensiva? Desde luego no será inventando chismes, ni lanzando a los cuatro vientos noticias fantásticas". Al comienzo de esos cuatro meses, la prensa franquista anunciaba que 'sin engaños', "la batalla del Ebro está resuelta a nuestro favor rotunda y aplastantemente".


En la víspera de la derrota, la prensa republicana decía que los ataques del enemigo seguían siendo "rotundamente rechazados por nuestras tropas". Y un día después, que tras "alcanzar los objetivos que se habían propuesto, las tropas republicanas del sector del Ebro han regresado a las posiciones que ocupaban el 25 de julio". Los franquistas proclamaron en su victoria que "el valle del Ebro ha vuelto al regazo de la Madre Patria", "no hay más España que la nuestra; no puede haber otra". "Solo habrá severidad para los inductores y verdaderos culpables de este crimen. Solo habrá justicia recia, implacable para los que hicieron granjería de la credulidad infantil de las masas y llevándolas a la muerte consiguieron medrar, enriquecerse, vivir vida alegre de jerarcas. Para esos sí, para esos todo castigo parecerá pequeño". 


Produce escalofríos leer estas sartas de embustes, zafiedades y maldades. Por esto, ciudadanos, seamos limpios, veraces y buenos. 'Nunca más'.  

 

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