martes, 23 de abril de 2019 20:39
Internacional

​Breivik hace el saludo nazi ante un tribunal noruego

|

Breiviknazi


Anders Behring Breivik, que mató 77 personas el 2011 en Oslo y una isla próxima, ha hecho el saludo nazi este lunes en un tribunal de alta seguridad donde el Estado noruego ha apelado la sentencia que considera que se han violado sus derechos fundamentales al mantenerlo bajo estricto aislamiento.


Breivik, vestido de negro y corbata y con una barba que se ha dejado crecer el último año, ha hecho el desafiante gesto durante su entrada a la sala a comienzos de la audiencia que durará hasta el 18 de enero sobre su detención.


El juez Oeystein Hermansen le ha dicho que el saludo es insultante y no tendría que repetirse. Breivik, de 37 años, hizo un saludo parecido a comienzos de la audiencia en otro tribunal inferior el año pasado el juez del cual coincidió con él que su situación próxima al aislamiento en la prisión violaba la Convención Europea de Derechos Humanos sobre "trato inhumano y degradante".


Durante la exposición de la apelación del Estado, el fiscal general Fredrik Sejersted ha defendido que las draconianes medidas, incluidos los centenares de registros y el hecho que no tenga contacto con otros reclusos, están plenamente justificadas en el caso del ultraderechista, que no ha mostrado arrepentimiento por sus actos.


"No hay ninguna violación de los derechos humanos", ha sostenido Sejersted. "No se ha hundido, no ha expresado remordimientos, está orgulloso del que hizo", ha sostenido ante el tribunal, argumentando que Breivik parece incluso todavía más convencido de su ideología de extrema derecha.


El 22 de julio del 2011, Breivik mató ocho personas con un coche bomba ante la oficina del primer ministro en Oslo y después mató a disparos 69 personas más en la isla de Utoya próxima en la capital, muchos de ellos adolescentes que asistían a un campamento juvenil del Partido Laborista, entonces en el Gobierno.


El 2016, la juzgo Helen Andenaes Sekulic dictaminó que a Breivik se lo mantenía equivocadamente en un "mundo cerrado" durante 22 o 23 horas al día, incluso aunque tuviera una celda de tres habitaciones con una sala de entrenamiento, televisión y diarios.


La apelación se está celebrando en un gimnasio convertido en tribunal en la prisión de Skien donde Breivik está cumpliendo la máxima sentencia vigente en Noruega, 21 años con la posibilidad de una ampliación. Los únicos contactos de Breivik son con sus abogados y profesionales como los guardas o el personal médico.


Además de la apelación del Estado noruego, el tribunal también considerará una denuncia separada de Breivik que la censura por parte de la prisión a sus cartas ha violado su derecho a la vida privada y la correspondencia.


El Estado argumenta que la censura es necesaria para evitar que incite la violencia. El mismo tribunal que aceptó la queja de Breivik por el que consideraba un trato inhumano rechazó la queja por la censura.

COMENTAR


Pressdigital
redaccion@pressdigital.es
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Aviso-legal Cookies Consejo editorial version mobil