sábado, 19 de agosto de 2017 16:51
Opinión

EL ENEMIGO DE MI ENEMIGO ES MI AMIGO

David Fornons
David Fornons

Esta afirmación, al parecer escrita por Sun Tsu en El arte de la guerra en el siglo V antes de Cristo, muy bien explica la paradoja que en Siria en las filas anti-Bashar al-Assad coincidan miembros de Al-Qaeda junto otros grupos financiados por los EEUU. Explica, pero no justifica.

En ciertos medios periodísticos no-oficialistas se informa sobre esta paradoja. Por citar alguno entre ellos Eric Margolis columnista de "Information Clearing House" el 25 de marzo de 2012 ya se hizo eco. No tan solo Al-Qaeda sino que otroa grupos catalogados por los EEUU en su lista de organizaciones terroristas también participan en la oposición al régimen de al-Assad como la Hermandad Musulmana Sunita. Sin ir más lejos la secretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton reconoció el febrero de 2012 "Tenemos un conjunto muy peligroso de actores en la región, de Al-Qaeda, de Hamas, y los que están en nuestra lista de terroristas, sin dudas, apoyan ? y dicen apoyar a la oposición [en Siria]."

Con posterioridad, el 4 de mayo del 2012 en Europa Press el portavoz del Departamento de Estado Mark Toner manifestó la preocupación estadounidense informando que "estamos preocupados (EEUU) por que haya organizaciones terroristas en Siria, específicamente Al Qaeda, que suelen aprovechar este tipo de situaciones- de falta de seguridad- para infiltrarse".

Estamos viviendo y viendo cómo el presidente estadounidense Obama intenta convencer a su propio país para castigar un régimen que presuntamente ha infringido las leyes internacionales con un ataque químico, ataque estúpido y oportuno porque estaban más que advertidos que en caso de realizarlo los EEUU intervendrían. Las informaciones periodísticas alrededor del mundo sí que de forma bastante mayoritaria informan, o claramente no hablan, de la negativa de las respectivas ciudadanías de atacar un país y cuyas consecuencias pueden ser una globalización del conflicto que puede implicar la entrada en una guerra de no tan solo EEUU (y aliados) y Siria, sino de Irán, Israel, Rusia y la poco probable China.

La historia de la humanidad se ha escrito con libros como El arte de la guerra. Frases como la del inicio, el enemigo de mi enemigo es mi amigo llevan explícitamente una forma especial de ver el mundo. El ciudadano de a pié seguramente prefiere El arte de la paz (alguien debería escribir un libro así) y piensa que el enemigo de mi enemigo no tiene porque ser amigo o enemigo. No todo vale, un grupo terrosita lo es a tiempo completo y no a tiempo parcial. Y lo es en territorio americano o sirio.

La guerra no es un arte y después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial se creó la ONU para evitar la aplicación continua del libro de Sun Tsu. Y, a pesar de la desinformación de demasiados medios, todos preferimos que la ONU haga su cometido: ser la voz de la ciudadanía mundial y preservar la paz, el tesoro más preciado de la humanidad.

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