España alcanza un índice de envejecimiento del 148% en 2025 y alerta sobre el edadismo laboral
Un estudio del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco revela que España alcanza un índice de envejecimiento del 148% en 2025, con 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años, mientras advierte sobre el edadismo laboral y la necesidad de aprovechar el talento sénior para cubrir la brecha generacional.
El informe alerta de un desequilibrio estructural entre jubilaciones y nuevas incorporaciones al mercado de trabajo, destacando la urgencia de políticas que integren a profesionales mayores de 45 años y optimicen la transición demográfica.
Evolución histórica del envejecimiento
El índice de envejecimiento en España registra 148% en 2025, cinco puntos más que en 2024. Esto significa que por cada 100 menores de 16 años, hay 148 personas mayores de 64 años. Según el informe titulado “Envejecimiento y edadismo laboral”, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), “en el año 2025 las cifras de envejecimiento en el país han vuelto a sorprender al alza, experimentando el mayor crecimiento de toda la serie histórica”.
El estudio destaca que en 1999, el índice era de 99,8%, prácticamente equilibrado entre población joven y mayor. A partir del año 2000, España se convierte en un país envejecido, superando el 100% y experimentando incrementos continuos, con ligeras contenciones entre 2003 y 2009 por el impacto de la inmigración, y un aumento acelerado desde 2010, incluyendo un crecimiento del 18% en el último lustro.
Comunidades autónomas con mayor y menor envejecimiento
El análisis por regiones muestra que Asturias (265,2%), Galicia (231,6%) y Castilla y León (230,7%) lideran el ranking de envejecimiento, con más del doble de población mayor que joven. En contraste, Ceuta (74,4%) y Melilla (60,4%) presentan más jóvenes que personas mayores, manteniendo un índice inferior al 100%.
“España afronta una paradoja estructural: mientras la población envejece y la fuerza laboral es cada vez más sénior, el mercado de trabajo continúa desaprovechando a los profesionales mayores de 45 años y perpetuando barreras que limitan su empleabilidad”, advierten los autores del informe.
Edadismo laboral y desempleo sénior
El informe resalta que el paro de larga duración afecta al 34% de las personas desempleadas, cifra que se eleva al 48,5% para mayores de 45 años, y sigue aumentando con la edad. El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, subraya que “el índice de envejecimiento no deja de crecer y esta realidad demográfica coloca a nuestro país ante un desafío estructural que no admite más demoras”.
El informe define el edadismo laboral como un fenómeno obsoleto que perjudica tanto a empresas como a trabajadores sénior. “España no puede permitirse prescindir de la experiencia y la capacidad productiva de millones de profesionales mayores de 45 años”, añade Mesonero, insistiendo en la necesidad de aprovechar este capital humano.
Brecha de relevo generacional y soluciones propuestas
El estudio alerta de un desequilibrio entre jubilaciones e incorporaciones al mercado laboral, indicando que “por cada tres personas que se jubilan, solo una se incorpora al mercado laboral”. La diferencia entre las 5,3 millones de personas de 55 años o más que dejarán de trabajar y los 1,8 millones de jóvenes que ingresarán en la próxima década genera una brecha de relevo generacional de aproximadamente 3,5 millones de personas.
Para paliar esta situación, los expertos proponen apuesta por el talento sénior, activación de personas inactivas (por ejemplo, con discapacidad), políticas migratorias orientadas al empleo y aprovechamiento de Inteligencia Artificial para automatizar tareas repetitivas, reducir errores y liberar horas para actividades de mayor valor.
Implicaciones económicas y sociales
El envejecimiento creciente y la falta de relevo generacional impactan directamente en la economía, la productividad y la sostenibilidad del sistema de pensiones. El informe advierte que sin políticas activas de integración laboral para mayores de 45 años y jóvenes, la escasez de trabajadores activos puede frenar el crecimiento económico y aumentar la presión sobre los servicios sociales.
“El edadismo laboral se revela como un profundo contrasentido: desaprovechar la experiencia de millones de profesionales no es solo injusto, sino también económicamente insostenible”, concluye Mesonero.

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