Alberto Garzón reclama más audacia al Gobierno y alerta sobre una Europa atrapada por Trump
El exministro de Consumo, Alberto Garzón, insta al Ejecutivo a recuperar impulso político y líderes visibles mientras advierte de un contexto internacional “peligroso” con la UE como tablero de juego frente a EEUU y el auge del populismo.
En el marco de la presentación de su nuevo libro La guerra por la energía (Editorial Península), Alberto Garzón plantea un diagnóstico crítico del Gobierno español y del panorama internacional, al tiempo que traza propuestas y reflexiones sobre liderazgo, política económica, unidad de la izquierda y riesgos geopolíticos.
Gobierno: necesidad de audacia y ministros “en la batalla”
Garzón considera que el Ejecutivo necesita reaccionar con medidas valientes y presencia pública, advirtiendo que la política no se limita a la gestión de despachos. “Hay demasiados ministros metidos en despachos, con un perfil de mera gestión y escaso conocimiento público. Deben salir a pelear”, señala. Según él, la falta de visibilidad política convierte cualquier logro en irrelevante: “Si después de dos años solo te conoce el 30% de la gente, da igual que lo hagas genial”.
El exlíder de IU aplaude avances como el incremento del salario mínimo y los buenos datos macroeconómicos, pero alerta de que la crisis de la vivienda empaña la percepción ciudadana sobre el Gobierno. “No vale solo resistir y el tiempo se agota. Prefiero un Gobierno que dé la batalla y la pierda a que no la dé”, añade.
Garzón enfatiza la importancia de contar con “soldados” políticos que representen ideas y valores, y no simples gestores: “Necesitas ministros que salgan a pelear y que la gente diga ¡este es de los míos!”. También compara la comunicación política con figuras internacionales como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el británico Zack Polanski, destacando su proximidad constante a la ciudadanía frente a los ministros españoles que permanecen en actos aislados.
Unidad de la izquierda: una estrategia ante la fragmentación
El exministro defiende la unidad de la izquierda alternativa, incluso como respuesta a posibles derrotas electorales. “A lo mejor no hay tantos motivos para ir separados, hay más motivos para ir juntos y evitar que pasen ciertas cosas que son terribles para la clase trabajadora, para la sociedad y para la democracia”. Reconoce su escepticismo ante la división entre Podemos y Sumar, aunque insiste en que los reencuentros son posibles si prevalece el interés general.
Garzón señala que el papel de la izquierda no debe depender de un único salvador: “No se debe esperar a ningún único líder, sino aspirar a algo más coral. La diversidad de rostros es la capacidad de atraer gente”. Además, plantea que IU no debe aspirar a ser fuerza principal desde una visión “machista” o “testosterónica”, sino consolidar un espacio cooperativo y horizontal.
El PP y Vox: responsabilidad en la radicalización
Al analizar la dinámica política española, Garzón advierte que el ascenso de Vox tiene raíces en la estrategia del PP y Ciudadanos, quienes habrían contribuido a “radicalizar” al electorado conservador. “Si no son capaces de enfrentarse bien, Vox les puede comer, como ha pasado en otros lugares, por ejemplo, el partido republicano de Estados Unidos”, explica.
El exministro observa que la competencia interna por “quién decía la estupidez más grande” contra Pedro Sánchez ha tenido consecuencias inesperadas para los votantes moderados y la democracia.
Geopolítica: UE como tablero de juego y Trump sin disimulo
Garzón alerta de un panorama internacional “peligroso” donde series distópicas como El cuento de la criada parecen verosímiles. La Unión Europea deja de ser un actor relevante y se convierte en un tablero de juego frente a la lógica geoestratégica de Estados Unidos, especialmente bajo Donald Trump. “No hay excusas, no hay justificaciones y no hay disimulo”, afirma sobre la intención de Trump de controlar recursos estratégicos.
El exministro recuerda que la historia del mercantilismo y el imperialismo se repite en la actualidad, con EEUU buscando minerales críticos, petróleo y rutas comerciales, y ejemplifica con su intervención en Venezuela o el interés sobre Groenlandia. Además, subraya que la diplomacia queda en segundo plano frente a la coerción y la presión militar estadounidense.
Garzón critica la UE por su dependencia de Estados Unidos, China y Rusia, y por no desarrollar un proyecto común de seguridad, industria, energía y defensa. “La UE está en absoluta parálisis”, sostiene, advirtiendo que los riesgos que vive Estados Unidos con Trump podrían replicarse en España si la extrema derecha logra desgastar instituciones y generar fuerzas paramilitares.
Economía ecosocialista y derechos sociales
Frente a la lógica capitalista, Garzón defiende alternativas ecosocialistas con planificación pública y gestión responsable de recursos. Destaca la vivienda como un derecho, la necesidad de reducir la jornada laboral y la urgencia de políticas que eviten el agotamiento social y el “burnout” cotidiano. “Algo falla en el sistema. La gente está harta y se puede producir mejor con menos jornada laboral”, señala, apostando por modelos de “buen vivir” y decrecimiento sostenible.
El exministro concluye que, pese al panorama complejo, la política tiene la capacidad de generar escenarios mejores y más justos, enfatizando que el poder de la acción colectiva puede contrarrestar la lógica geopolítica y económica que hoy domina la escena global.

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