Vídeo: Feijóo sitúa la gestión ferroviaria del Ejecutivo en el centro del debate tras las muertes
El líder del Partido Popular vincula las últimas tragedias en las vías a errores de planificación y mantenimiento, cuestiona la respuesta institucional y eleva el estado del ferrocarril a asunto capital del momento político.
Entre los mensajes de campaña y la actualidad marcada por el impacto social del siniestro, la intervención dominical del presidente del PP adquiere un tono especialmente severo y convierte la seguridad ferroviaria en eje de confrontación directa con el Gobierno central.
Una acusación directa desde Calatayud
Desde un acto político celebrado en Calatayud, Alberto Núñez Feijóo dirige una crítica frontal al Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que acusa de falsear la realidad de manera constante y de haber ignorado advertencias técnicas previas. Según expone ante simpatizantes y cargos del partido, esa actitud desemboca en una cadena de consecuencias irreparables: 47 personas han fallecido, 46 en Adamuz, en la provincia de Córdoba, y una más en Barcelona, mientras el prestigio del sistema ferroviario queda seriamente dañado.
El dirigente popular plantea una pregunta que resume su discurso y apela a la confianza institucional: ¿Qué credibilidad pueden tener ahora?, interrogante que lanza en pleno mitin y que conecta la tragedia con la responsabilidad política.
La verdad como eje del reproche político
Feijóo sostiene que la esencia de la acción pública radica en la honestidad ante la ciudadanía y acusa al Ejecutivo socialista de faltar a ese principio incluso en contextos de dolor colectivo. En ese marco, subraya la ausencia del presidente del Gobierno en el funeral por las víctimas del accidente de Adamuz, un hecho que califica de inédito en la democracia española y que interpreta como un gesto de desconsideración hacia las familias afectadas.
A su juicio, esa ausencia no es un detalle menor, sino un síntoma de una forma de gobernar alejada de la sensibilidad social y del respeto institucional que exigen situaciones de esta magnitud.
El impacto en la confianza ciudadana
El presidente del PP afirma que la consecuencia más profunda de esta gestión es el miedo. Considera que la población empieza a subirse a los trenes con inquietud y que la alta velocidad, durante años identificada como un emblema nacional, deja de ser sinónimo de fiabilidad. En su análisis, los viajeros se preguntan ahora si las vías reciben el mantenimiento adecuado en todos los corredores y en cada punto kilométrico.
Esa percepción, insiste, erosiona uno de los grandes logros de la infraestructura pública y transforma un referente de modernidad en motivo de preocupación cotidiana.
Fallos acumulados y advertencias ignoradas
Durante su intervención, Feijóo enumera los tramos y servicios que, a su entender, evidencian una mala gestión: la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, el eje Madrid-Zaragoza-Barcelona y la red de Rodalies. En todos los casos repite el mismo patrón de crítica y resume la actuación gubernamental con una acusación clara: Mienten para intentar ocultar su incompetencia, no hicieron lo que debían en el AVE entre Madrid y Sevilla, tampoco entre Madrid-Zaragoza-Barcelona, ni en Rodalies. ¿Por qué? Porque no previnieron, no mantuvieron y no escucharon los avisos de los maquinistas.
El balance final de esa conducta, remarca, se mide tanto en víctimas mortales como en la pérdida del valor simbólico del ferrocarril español.
Seguridad, horarios y responsabilidad institucional
Feijóo recuerda que el Gobierno es el responsable último de la seguridad ferroviaria y reclama un objetivo básico: que los trenes lleguen a su hora y a destino con garantías plenas. En ese contexto, lanza otra pregunta retórica para reforzar su argumento: ¿Se creen que un pueblo de 50 millones de ciudadanos no puede tener seguridad cuando se sube un tren de alta velocidad a nuestro país o a un tren de cercanías?
Para el líder popular, el Ejecutivo vive desconectado de la realidad al insistir en que todo funciona correctamente mientras, según su visión, los problemas se acumulan y los responsables se felicitan entre sí.
La gestión de la tragedia bajo la lupa
Uno de los momentos más duros de su discurso llega al referirse a la actuación de Pedro Sánchez tras el accidente. Feijóo describe cómo el presidente acude inicialmente a las vías del siniestro y después abandona el lugar para participar en un mitin en Aragón, donde además elogia al ministro de Transportes, Óscar Puente. Tuve que verlo varias veces porque pensé que no era verdad, afirma, subrayando su incredulidad ante esa secuencia de hechos.
El reproche final vuelve a centrarse en las víctimas y sus allegados, al considerar indignante que el jefe del Ejecutivo no haya regresado al escenario del accidente ni haya asistido al funeral, mientras defiende públicamente la actuación del responsable político del ferrocarril.

Escribe tu comentario