Terapia online: ¿una solución real para los trastornos psicológicos complejos?
Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Psychological Association (APA) avalan la intervención psicológica a distancia como una modalidad válida.
La terapia psicológica online se ha normalizado a gran velocidad. Hoy es habitual ver consultas por videollamada, sesiones desde casa y tratamientos completos sin pisar un despacho. Pero cuando el foco se desplaza hacia trastornos psicológicos complejos, como los trastornos de personalidad, el TOC o el TDAH, la pregunta sigue flotando: ¿es realmente recomendable tratar estos problemas a distancia?
Desde el equipo clínico del centro de Psicología IPSIA, en Madrid, advierten de que el debate no debería plantearse en términos de “online sí” u “online no”, sino en qué casos, con qué criterios clínicos y bajo qué condiciones.
De la urgencia a la evidencia
Durante la pandemia, la terapia online se implantó por necesidad. Lo que en un primer momento fue una solución de emergencia ha acabado consolidándose gracias a un dato clave: funciona.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Psychological Association (APA) avalan la intervención psicológica a distancia como una modalidad válida, siempre que esté basada en enfoques terapéuticos con evidencia científica y sea realizada por profesionales acreditados.
Además, numerosos estudios publicados en revistas como The Lancet Psychiatry, Clinical Psychology Review o Journal of Anxiety Disorders confirman que la terapia online obtiene resultados comparables a la presencial en trastornos como ansiedad, depresión, TOC y TDAH, tanto en adultos como en adolescentes.
¿Y qué ocurre con los trastornos más complejos?
Aquí es donde surgen las dudas. Los trastornos de personalidad, por ejemplo, implican dificultades profundas en la regulación emocional, la identidad y las relaciones interpersonales. Tradicionalmente, se han considerado más adecuados para el formato presencial.
Sin embargo, la investigación reciente y la experiencia clínica están matizando esta idea. Desde IPSIA explican que la complejidad del trastorno no excluye el formato online, pero sí exige una evaluación más rigurosa.
En el caso del trastorno límite de la personalidad (TLP), por ejemplo, se han desarrollado adaptaciones online de terapias estructuradas como la terapia dialéctico-conductual (DBT), con buenos resultados en reducción de impulsividad, mejora en la regulación emocional y mayor continuidad del tratamiento.
Lo mismo ocurre con el TOC, donde el formato online permite trabajar exposiciones directamente en el entorno real del paciente, o con el TDAH en adultos, donde la intervención se centra en organización, planificación y manejo emocional, áreas especialmente compatibles con el trabajo a distancia.
Ventajas que van más allá de la comodidad
Uno de los errores más comunes es pensar que la terapia online solo aporta comodidad. Desde IPSIA señalan que existen beneficios clínicos reales:
-Acceso a tratamiento para personas que, de otro modo, no acudirían a consulta.
-Menor abandono terapéutico, al eliminar barreras logísticas.
-Mayor continuidad en procesos largos o complejos.
-Intervención en contexto, trabajando directamente sobre situaciones cotidianas.
El Ministerio de Sanidad, en distintos documentos sobre salud mental, subraya la necesidad de integrar recursos digitales para responder a una demanda creciente que el sistema presencial no siempre puede absorber.
No todo vale: cuándo la terapia online no es la mejor opción
El consenso entre profesionales es claro: la terapia online no es universal. Hay momentos clínicos en los que el formato presencial o combinado resulta más adecuado, especialmente en situaciones de crisis grave, alto riesgo suicida o dificultades importantes para sostener el encuadre terapéutico.
Por eso, desde IPSIA insisten en que ofrecer terapia online sin una evaluación previa es un error. La decisión debe ser clínica, no tecnológica.
¿Se puede crear un vínculo terapéutico a través de una pantalla?
Otra de las grandes dudas gira en torno a la relación terapéutica. La evidencia científica indica que la alianza terapéutica online puede ser tan sólida como la presencial, siempre que exista un encuadre claro, confidencialidad y compromiso por ambas partes.
“La terapia no ocurre en el despacho, sino en el proceso psicológico que se construye”,
explican desde IPSIA. La pantalla no elimina el vínculo; lo transforma.
Una herramienta más, no una moda
La terapia psicológica online no es una solución milagro ni una moda pasajera. Es una herramienta clínica que, bien utilizada, amplía las posibilidades de acceso, continuidad y eficacia del tratamiento psicológico.

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