Palomares cumple 60 años: el CIEMAT reconoce obsolescencia del plan de limpieza y limita soluciones inmediatas
El sesenta aniversario del accidente de Palomares evidencia la obsolescencia del plan de rehabilitación vigente, la falta de un almacén nacional autorizado y la necesidad de cooperación internacional para abordar los residuos radiactivos sin comprometer la seguridad de la población.
Este enero de 2026 marca seis décadas desde el accidente nuclear de Palomares, en Cuevas del Almanzora, Almería. La directora general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), Yolanda Benito, ha ofrecido declaraciones sobre la situación actual de los terrenos contaminados, subrayando los límites de los planes de limpieza existentes y la complejidad de la gestión de residuos radiactivos en España.
Un plan de limpieza con décadas de retraso
El CIEMAT, organismo responsable de la vigilancia y estudio de Palomares, mantiene activo un informe preliminar elaborado en 2010 y revisado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Sin embargo, Benito advierte que "este informe data del año 2010 y actualmente algunas de sus conclusiones están obsoletas", y puntualiza que "no le consta que se haya aprobado un plan técnico detallado y definitivo para la limpieza".
Esta declaración sitúa en evidencia la necesidad de actualizar procedimientos y protocolos ante un escenario de residuos que requieren atención continua, pero sin urgencia inmediata desde el punto de vista sanitario.
La ausencia de un almacén nacional autorizado
El problema técnico se agrava con la falta de un repositorio autorizado en España. Yolanda Benito señala con contundencia: "En la actualidad España no dispone de un repositorio autorizado para dar cabida a los residuos radiactivos que se generarían".
El CIEMAT considera que la gestión efectiva de estos residuos no puede abordarse de forma unilateral. "La operación es compleja y muy costosa", recalca Benito, añadiendo que requiere "cooperación internacional", dado que las competencias del centro se centran en la investigación y vigilancia, no en la gestión directa de residuos.
Seguridad radiológica y percepción pública
Frente a las alertas de colectivos como Ecologistas en Acción, que denuncian dosis equivalentes a "200 radiografías al año" para la población local, la directora general del CIEMAT asegura que no existe riesgo sanitario inmediato. "Se estima que la dosis efectiva anual que recibe la población de Palomares es menor que 0,1 milisievert, diez veces menor que el límite legal establecido para el público (1 mSv/año)", explica Benito.
Además, descarta que la población haya sido utilizada como sujeto de experimentación, afirmando que "tras décadas de exámenes médicos, no se ha detectado patología alguna que pueda ser directamente atribuible a la ingesta o inhalación de plutonio o americio".
Vigilancia reforzada ante nuevos desarrollos urbanísticos
La zona de Palomares experimenta actualmente presión urbanística con la construcción de 1.600 viviendas en el sector PA-4. Benito confirma que los terrenos "no están afectados por restricciones de uso", aunque advierte que cualquier alteración del entorno requiere controles adicionales.
Para garantizar la seguridad ambiental, el CIEMAT, en colaboración con el Ayuntamiento, ha instalado la nueva estación de muestreo E35 en la azotea del consultorio médico de Villaricos. Allí, un equipo de "alto flujo" opera las 24 horas recogiendo partículas en el aire, asegurando que los movimientos de tierra no propaguen contaminación.
Cooperación internacional y desafíos futuros
Benito enfatiza que la solución definitiva de Palomares depende de acuerdos internacionales, principalmente con Estados Unidos, dado que España no puede almacenar los residuos de manera autónoma. La directora considera que la desclasificación de nuevos documentos históricos "no aporta nada de utilidad de cara a solucionar definitivamente el problema", centrando la prioridad en aspectos técnicos y de gestión más que en la transparencia histórica.
El CIEMAT mantiene así un papel activo en la vigilancia y el estudio de la zona, mientras que las soluciones de limpieza requieren planificación a largo plazo, coordinación con organismos internacionales y actualización de los protocolos técnicos vigentes.

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