miércoles, 18 de julio de 2018 08:48
Opinión

​‘COSCU’ Y EL ‘CARDENAL MAZARINO’

Miquel Escudero
Miquel Escudero

Coscubiela 3


Joan Coscubiela rechaza el imaginario de una Catalunya única y compacta, a pesar del lema ‘Catalunya, un sol poble’ que del PSUC pasó al pujolismo. Tiene claro que el procesismo (que él distingue del independentismo) tiene una gran capacidad de mutación, de engaño y de astucia (hasta el paroxismo), y que ha contado asimismo con una determinante colaboración de los medios de comunicación; emplea la idea de la hooligan División mediática Ítaca. Con frivolidades y omisiones se ha llegado a lo que él denomina sóviet carlista. Una y otra vez y con total impunidad, se negó que el procés fuera a tener costes preocupantes para la ciudadanía y se apostó por una DUI “sin atender a las consecuencias negativas que un conflicto de esta naturaleza provoca”. No se sale de un día para otro “del pozo que tanta gente ha estado excavando tan arduamente durante tantos años”, exclama.


Empantanados (Península) es el título del libro que hace bien poco ha publicado ‘Coscu’, y que le ha servido para efectuar una catarsis personal tras una legislatura breve, intensa e inacabable. Joan Coscubiela efectúa una crítica de su grupo ‘podemita’ -la galaxia de los Comunes- que es somera pero significativa. Lamenta que no hicieran un rechazo explícito del ‘unilateralismo’ y deplora la falta de fraternidad en su grupo; cosas de veras chirriantes. Quien durante años fuera líder sindical, se ‘subagrupó’ en el Parlament en lo que dieron en denominar la patrulla nipona. Desde este refugio emocional tomó la palabra el 7 de septiembre para denunciar las trampas al solitario de los separatistas (término que él no usa) y sus abusos y desprecios hacia la oposición, contra todas las leyes democráticas. 


Los sectarios le reprocharon que hubiera arrancado aplausos de Cs, PSC y PP al unísono. 


Pero él ve propio de una sociedad sana que haya “valores compartidos por personas con diferentes ideologías”. Y denuncia la asfixia ambiental y la estrategia de intimidación emocional que ha llevado a una fractura social. En octubre, “se hizo visible una parte de la sociedad catalana que hasta entonces había estado oculta y silenciada, no siempre de manera voluntaria”. Al margen de su rechazo a los encarcelamientos judiciales, arremete contra Oriol Junqueras, o ‘cardenal Mazarino’, “por su ilimitada ambición y su gran capacidad de simular y disimular”, su grave responsabilidad en que estemos donde estamos. 



Artículo original publicado en catalunyapress.es

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