martes, 20 de agosto de 2019 21:13
Opinión

UN FENÓMENO LLAMADO GUAIDÓ

Ludmila Vinogradoff
Ludmila Vinogradoff
Corresponsal internacional

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"¡Vamos muy bien!" Es una frase corta que resume el sentimiento nacional de una honda satisfacción y esperanza por el avenir, de ver por fin una luz en el túnel después de 20 años de agobio y tragedia chavista. Se ha convertido en la consigna de la oposición. Los venezolanos se sienten cada vez más cerca de alcanzar un cambio de gobierno y acabar con la pesadilla que los tiene al borde del colapso.


La frase corre de boca en boca desde que el diputado Juan Guaidó fue proclamado presidente encargado de la República el pasado 23 de enero, que en menos de un mes ha puesto contra las cuerdas al régimen de Nicolás Maduro, al que el parlamento exige que abandone el cargo por ser un usurpador e ilegítimo. La frase, sin embargo, es una variante de aquella famosa "Estamos mal, pero vamos bien", que acuñó el fallecido Teodoro Petkoff cuando era el ministro de Planificación durante el gobierno de Rafael Caldera (1993-1998), el mismo que sobreseyó a Hugo Chávez, es decir, lo perdonó de por vida por haber dirigido el golpe de Estado el 4 de febrero de 1992.


Al escritor y editor del diario Tal Cual, Teodoro Petkoff le tocó enfrentar la peor crisis financiera hasta ese momento por el quiebre de más de once bancos. En el año de los duros ajustes la inflación se disparó a 100% y el petróleo había caído a 7 dólares el barril, pero el osado Petkoff en medio de la adversidad logró sanear la economía. De ahí su legado de que "vamos bien".


Pero Guaidó le ha añadido el superlativo de "Vamos muy bien" para destacar que la hoja de ruta para sacar a Maduro compuesta por tres fases: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, está cerca de cumplir con su primera fase en apenas un mes.


Y los venezolanos confían en que así será. El fenómeno Guaidó arrastra multitudes. Es un político joven de 35 años, fresco y auténtico, sin ataduras con el pasado. Cada día que pasa consolida más su liderazgo mientras se agota el de Maduro.


En las marchas es donde mejor se pulsa la proyección del presidente interino en las masas. En la última del 12 de febrero los manifestantes se desbordaron en 61 ciudades de Venezuela. Y en la de Caracas superó su propio récord por las expectativas que ha generado sobre el cambio de gobierno.


En esa marcha del 12 de febrero, Gladyz Mogollón con megáfono en la mano explicaba en dos minutos a los manifestantes que caminaban de qué se trataba la ayuda humanitaria. Pertenece a la ONG Creemos Alianza Ciudadana que articula los apoyos entre la sociedad y la ayuda humanitaria.


Mogollón considera que la negativa de Maduro a la entrada de la ayuda se debe "a que si lo autoriza sería reconocer la crisis a todos los niveles que padecen los venezolanos. Si no llega la ayuda los pacientes pueden morir en horas y días. Así de grave es la situación".


También declaró a ABC, Gonzalo González, de 63 años. Considera que si no ha habido todavía un desenlace de la crisis ni Maduro ha renunciado es porque "no estamos luchando contra políticos, sino alianzas de delincuentes, mafias y viejos comunistas aferrados al poder. Lo nuevo es que hay una fuerza muy fuerte por parte de la oposición encarnada en Guaidó".


González es optimista y resume así la crisis: "en las marchas no nos planteamos ir a Miraflores pero presionamos con las manifestaciones. Tenemos dos gobiernos, uno fáctico y el legítimo de Guaidó que se está consolidando todos los días que pasan. La dualidad de gobiernos no puede durar mucho tiempo. La política tiene su tiempo".


En la otra acera de la Francisco de Miranda Magda Moreno, de 70 años, confiesa que lleva 20 años marchando contra el chavismo. "Hoy siento un despertar de la conciencia y la esperanza. Ahora sí veo determinación de los venezolanos por un cambio. El final está cerca. Vamos bien."


Larry Hérnandez, de 27 años, lleva una mochila en su espalda, trabaja en una empresa de reactivos médicos. "Marcho y protesto porque quiero que mi país sea libre. Tengo a dos hermanos que han migrado a Perú y el tercero a México. Quiero que vuelvan. Mi familia se ha dividido y quiero estar unidos otras vez".

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