lunes, 18 de noviembre de 2019 01:47
Politica

Irene Lozano reunirá este miércoles a los cónsules extranjeros en Barcelona

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Dice que ha fracasado la estrategia internacional del independentismo: propiciar una intervención presentando a España como democracia fallida

La secretaria de Estado de España Global, Irene Lozano, viajará este miércoles a Barcelona para una reunión con los cónsules extranjeros destinados en esta ciudad, una cita que será continuación de la que mantuvo la semana pasada con embajadores acreditados en Madrid.

Según han informado fuentes de España Global, la reunión será en el Archivo de la Corona de Aragón. Lozano estará acompañada por la subdirectora general de Cancillería del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación Pilar Terrén y por la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera.

Lozano reunió el lunes pasado, el mismo día de la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo, a los embajadores acreditados en Madrid, no para valorar la sentencia, según explicó entonces su departamento, sino para resolver posibles dudas y que los diplomáticos se sientan atendidos y puedan transmitir información fiable a sus gobiernos.

Esa tarea continúa ahora con los cónsules destinados en Barcelona, que son unos 90 entre diplomáticos y honorarios, y además en un contexto en el que las imágenes de las manifestaciones y de actos violentos en la ciudad han llevado a Embajadas y Consulados extranjeros a emitir avisos para que sus ciudadanos tengan precaución.

La semana pasada, el consejero de Acción Exterior de la Generalitat, Alfred Bosch, convocó una reunión con los cónsules destinados en Barcelona pero posteriormente la desconvocó. Algunas fuentes diplomáticas vincularon esa suspensión con que la convocatoria había tenido escaso éxito.

DESTINADOS A ATENDER A LOS CIUDADANOS
Los cónsules no tienen, en principio, atribuciones políticas, sino que su misión es atender a los ciudadanos del país al que representan en tareas fundamentalmente administrativas.

Sin embargo, en los últimos años, la Generalitat ha tratado a los cónsules destinados en Barcelona como si fueran un cuerpo diplomático acreditado ante la instituciones catalanas, además de transmitirles su visión de la situación política y su apuesta por la independencia.

Para el Gobierno central, el problema han sido en ocasiones algunos cónsules honorarios, que no son funcionarios de carrera, sino ciudadanos ordinarios, casi siempre españoles, que en algunos casos abrazaban la causa independentista. Hasta cinco de ellos han sido cesados desde 2016 a petición de los distintos gobiernos españoles.

Este mismo martes, Lozano ha defendido que sus esfuerzos al frente de España Global no pretenden "que la opinión pública mundial aplauda la sentencia del Supremo, porque "casi por definición" las sentencias gustan a uno y a otros no. Tampoco evitar que la secesión gane apoyos internacionales, algo que "ocurre de manera natural" porque entre europeos levantar fronteras no es una idea "muy popular".

En un artículo en 'El Confidencial', recogido por Europa Press, Lozano recalca que su objetivo es "responder a las falsedades y acusaciones" y "contrarrestar el relato del secesionismo", porque lo que éste pretende es convencer al mundo de que España es "una democracia fallida" para así propiciar "una intervención internacional".

Sin embargo, considera que ha quedado demostrada la calidad de la democracia española y que "la estrategia internacional del secesionismo ha fracasado, más aún ahora que emerge su deriva violenta", aunque da por hecho que seguirán tratando de hacer daño a España.

NACIONALISMO "EGOÍSTA" DE UN PARTIDO "PODRIDO DE CORRUPCIÓN"
A su modeo de ver, la estrategia independentista después del 1-O era, primero, "parecer algo distinto a lo que son: el clásico nacionalismo egoísta de una región rica, liderada históricamente por un partido podrido de corrupción, y con una elite política que al llegar la crisis económica corrió a ocultar las heridas sociales de los recortes bajo la bandera de la independencia".

Y después, prosigue, una vez comprobado que no tenían mayoría social para lograr la independencia, apostar por la idea de la democracia fallida con "toda la retahíla de patrañas conocidas, desde la inmortalidad de Franco hasta los 'presos políticos y exiliados', pasando por erigirse en minoría oprimida y privada del derecho a votar".

"Hubo momentos en que parecieron creíbles a algunos, pues nuestra imagen internacional vivió horas bajas como consecuencia de todas las imágenes de violencia policial difundidas el 1-O, las verdaderas y las falsas", concede Lozano.

Sin embargo, la secretaria de Estado cree que los independentistas "no han conseguido que triunfe su intensa campaña de desinformación", así que su idea de una intervención internacional "queda así frustrada". "Vamos comprobando que los bulos y las manipulaciones son poderosos pero no omnipotentes: un alivio", afirma.

Con todo, reconoce que la desinformación encuentra "muchos resquicios por los que colarse, por ejemplo, los foros multilaterales", así que llama a mantener el objetivo de defender la "condición de potencia democrática" de España, cosa que será fundamental "no solo en la gestión del secesionismo post-sentencia" sino en la política exterior española.

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