jueves, 26 de noviembre de 2020 16:07
Opinión

¿RESPIRAR O COMER?

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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No hay que frivolizar sobre el Covid y las consecuencias que tiene sobre la salud de las personas que han tenido la suerte de ganarle la batalla. Los efectos se van conociendo cada día y en muchos casos asustan. Eso nos indica que hay que tenerle respeto al virus, pero en ningún caso miedo. La vida sigue, cumpliendo con los protocolos, tomando todas las medidas que hagan falta. No podemos estarnos quietos esperando que se produzca el milagro y la pandemia desaparezca, no.


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La muerte es esa enemiga persistente que nunca se cansa en su afán de sacar de este mundo a millones de personas cada día. Dicen que esta forma parte de la propia vida de los seres humanos y hay que aceptarla, aunque nos cueste entender ese hecho y que nadie nos haya preparado para ella. 


El miedo a contraer el virus maldito tiene medio paralizado este país, cosa que no es buena para nadie. Muchas empresas han aplicado ERTEs, otras EREs y después el despido de miles de trabajadores. La salud es lo más importante, pero disponer de trabajo también. Decía Joan Roig, el empresario propietario de Mercadona, ¿qué es más importante, respirar o comer? Primero respirar y después comer, pero claro si solo respiramos y no comemos al final uno se acaba muriendo y al revés, si comes y no respiras el resultado es el mismo: la gente se muere. El símil es grafico para entender la situación actual; cuidar de la salud y garantizar la actividad para que la gente pueda trabajar y así garantizar el sustento y pagar las facturas. Las dos cosas son importantes y no se pueden separar una de la otra.


En tiempos de crisis siempre surgen nuevas iniciativas, cambios en los modelos a los que hay que adaptarse y oportunidades para las que hay que hacer frente con decisión. Esta no es una crisis más, es nueva y hay un antes y un después en esta pandemia con la que vamos a tener que convivir sin miedo, pero con protección. No vamos a volver a los tiempos de antes, ni a las costumbres, todo pasa y los cambios hay que asumirlos, gusten o no. No hay marcha atrás.


En tiempo de crisis sanitaria, económica y social, los que gobiernan han de aparcar sus diferencias y remar todos en la misma dirección sabiendo lo que es prioritario para la sociedad, algo que la ciudadanía tiene muy claro. Si no son capaces de hacerlo es que tenemos unos políticos que no se merecen estar donde están.


La colaboración publico privada es más necesaria que nunca, cada uno sabiendo donde está. Los empresarios deben apostar por mantener los puestos de trabajo, los sindicatos han de saber cuál es su papel, y el gobierno central y los autonómicos han de ayudarlos. Todos están en el mismo barco y quieren que lleguen a buen puerto. Como decía Lucio Anneo Séneca, el filósofo hispanorromano nacido en Córdoba, "no hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va". 

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