martes, 26 de mayo de 2026 08:33
Opinión

La despedida a Agustin Marina

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Carmen P. FloresEste martes estuvimos en el entierro de un amigo, Agustín Marina, el primer alcalde democrático de Castelldefels. Tras una lucha de tres meses, la enfermedad ha podido con él. Tenía 71 años, pero seguía con la misma vitalidad, entusiasmo y capacidad de lucha de siempre.

Este martes estuvimos en el entierro de un amigo, Agustín Marina, el primer alcalde democrático de Castelldefels. Tras una lucha de tres meses, la enfermedad ha podido con él. Tenía 71 años, pero seguía con la misma vitalidad, entusiasmo y capacidad de lucha de siempre. Era amigo de sus amigos y un apasionado de la política, no por lo que representaba para algunos, la capacidad de tener el poder y ejercerlo en beneficio de uno mismo, sino como instrumento para mejorar la vida de los ciudadanos. Así lo forjó en los años que ejerció de alcalde de su querida Castelldefels. Eran tiempos difíciles y de penurias, donde las necesidades del territorio y las personas eran grandes. Estaba todo por hacer, quizás por eso, le puso empeño, trabajo, ilusión y esperanza en cambiarlos.

Era todo vehemencia, cuando hablaba de las cosas que debía hacer para mejorarlo todo y de las injusticias que se habían producido. Tenía prisa y no se desanimaba cuando algo no salía como él esperaba. Volvía de nuevo a la carga hasta alcanzar ese objetivo que se le resistía. ¡ Como transformó su Castelldefels!. Tanto hizo que durante algunos años, sus sucesores han vivido de su renta. Pero la gratitud, que no es una de las virtudes de buena parte de la clase política y de la ciudadanía, lo dejó en el cajón del olvido cuando abandonó su cargo. Muchos se portaron muy mal con él, pero aunque decía pasar del tema, lo llevaba muy adentro y con gran dignidad. Hasta ayer, cuando el tanatorio aunque grande, se vió insuficiente para acoger a los varios cientos de personas que fueron a darle el último adioó, al amigo, al político, al alcalde.

La sensibilidad, el reconocimiento y el homenaje de los presentes en el funeral, es quizás lo que le ha faltado al actual alcalde que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias de lo que se merecía, Agustín Marina, el primer alcalde democrático que tuvo Castelldefels. Ni siquiera a la bandera del ayuntamiento le habían puesto el crespón negro, ni ondeaba a media asta. Tampoco, como hubiera sido normal, al alcalde se le había ocurrido que fuera la sala de plenos y no el tanatorio, el lugar donde los ciudadanos y amigos le dieran el último adiós a Agustín Marina, su primer alcalde, la persona que tanto ha hecho por Castelldefels. Las diferencias políticas y las discrepancias ideológicas siempre hay que dejarlas a un lado y más aún, cuando la persona no pertenece al mismo partido político. Los individuos están por encima de las ideologías y reconocer a alguien su valía y trabajo en pro de la comunidad es de persona inteligente y generosa, cosas que no es su caso, actual alcalde de Castelldefels.

En los momento difíciles es cuando se aprecia la calidad y la grandeza de las personas. Pero estoy segura que Agustín abría dicho "donde no hay, no se puede sacar". También es cierto.

Carmen P. Flores
Directora
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