La llamada guerra del agua acaba de escribir un último episodio, con la nueva sentencia del Supremo que deja el recurso de Acciona en el más espantoso de los ridículos.
La llamada guerra del agua acaba de escribir un último episodio, con la nueva sentencia del Supremo que deja el recurso de Acciona en el más espantoso de los ridículos. La familia Entrecanales acaba de recibir un nuevo revolcón judicial por el tema de la ATLL que debiera hacer pensar a la multinacional española que sus acuerdos con la Generalitat catalana forman ya parte del pasado, y que de ellos, solo puede sacarse provecho económico montándole un buen pleito al gran chamán de este pufo, o sea el Conseller Mas Colell, a su viejo amigo y correligionario, Lluis Recoder y también, ¡como no! al nuevo protagonista de esta triste historia el actual Conseller, Santi Vila.
Como todo el mundo sabe, las sentencias del Supremo generan de por si jurisprudencia y son de obligado cumplimiento, salvo que los interesados en soslayarlas quieran suicidarse penalmente y cometer un delito por prevaricación. Así pues, esta nueva sentencia tiene que conducir a un armisticio y con él, al final de una guerra que nunca debió producirse y mucho menos, porque una de las partes manejaba unos intereses que, fuera como fuera, tenía que conseguir y que al final se han perdido. Como la ley lo ha impedido, ahora el poder político esconde la cabeza y trata de salirse por la tangente arrojando tinta como los pulpos para evitar que el contribuyente no vea lo tremendamente mal que lo ha hecho este Govern que preside Artur Mas.
Lo que ha pasado con la ATLL es una demostración, más que evidente, de que éstos. no son tiempos para que "las familias de siempre" hagan negocios a su aire porque la legislación ya no lo permite, y los ciudadanos están hasta las narices de tanto mangoneo y tanta falta de rigor en la gestión de lo público.
Este diario ha apostado desde el principio, en situación de evidente desventaja, por la claridad en el proceso de privatización de la ATLL. Ni que decir tiene, que en más de una ocasión nos hemos sentido tremendamente solos e incluso maltratados por unos políticos a los que hemos, por lo que parece, molestado publica y notoriamente, por no seguirles el juego y defender lo que entendimos era más justo y sobre todo, legal. Hoy, a la vista de esta nueva sentencia, nos queda tan solo la satisfacción de decirles que tenemos un Conseller de Economía nefasto, el peor de toda la historia democrática de Catalunya y dos compañeros de gabinete, uno ya, afortunadamente, en el área de lo privado, que por seguirle el juego, también pasaran a la posteridad por sus malas artes y lo que es peor, por su pésima gestión en el sector del agua.
Queda aún mucho por decidir en la guerra del agua. Esperemos que, a partir de ahora, lo que se resuelva, sea lo mejor para los intereses de Catalunya, que ,nunca serán bien defendidos, si los que tienen que hacerlo, son los mismos que tomaron decisiones tan injustas en un pasado reciente y hoy se esconden detrás de otro final de legislatura. Señores de la Generalitat, ya toca que asuman sus responsabilidades y cambien el rumbo, para que la paz empresarial nos regale una nueva manera de hacer las cosas en el sector del agua y Vds, puedan irse pronto a sus casas.
Manuel Fernando González
Editor
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