martes, 26 de mayo de 2026 09:53
Opinión

En Esquerra ya empezó el carnaval

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Entramos en carnaval, tiempo de disfraces y entierro de la sardina. Buena época para camuflar una comparecencia en el Parlament de Catalunya, disfrazándola de amor a la libertad de expresión y a la transparencia democrática. Al menos, eso es lo que ha querido hacernos creer la Esquerra de Oriol Junqueras, que ha empujado a su socio de legislatura hasta la puerta de una Comisión en la que le esperan preguntas y explicaciones "presuntamente" no deseadas. 

Entramos en carnaval, tiempo de disfraces y entierro de la sardina. Buena época para camuflar una comparecencia en el Parlament de Catalunya, disfrazándola de amor a la libertad de expresión y a la transparencia democrática. Al menos, eso es lo que ha querido hacernos creer la Esquerra de Oriol Junqueras, que ha empujado a su socio de legislatura hasta la puerta de una Comisión en la que le esperan preguntas y explicaciones "presuntamente" no deseadas. La cita llega a destiempo porque se ha hecho deprisa y corriendo, sin esperar al momento idóneo, que es aquel en el que la gente haría las preguntas al Presidente de Convergència después de la comparecencia de la familia Pujol y no antes. Primer fallo pues, y además, intencionado.

Primera parte de esta mascarada política que además tiene segunda intención, la que todos suponemos, con la clamorosa ausencia del propio Junqueras que desaparece de la primera línea de preguntas para así evitar meter en un brete a un Artur Mas que por su elevado rango institucional, se merece ser interrogado por los primeros espadas de la política catalana y no por otros que no han alcanzado electoralmente ese status quo. Claro que eso, por lo que parece, es no va con la ética de Esquerra.


Al partido de Companys y Tarradellas, ¡quién lo iba a decir!, le está fallando su olfato de estado y, sobre todo, se le esta notando demasiado que los premios electorales le interesan más que el pensamiento de los ciudadanos que siguen con general preocupación las andanzas del clan que, ahora, según cuenta La Razón, tiene sus ojos más puestos en Nueva Zelanda, que en asumir las consecuencias de la investigaciones abiertas por diferentes magistrados,los únicos que se han quedado solos ante el peligro de que las informaciones que solicitan no les lleguen o se pierdan en el limbo de los defraudadores o de los estados con copríncipes.


Si los republicanos no asumen sus responsabilidades partidarias, que luego no se extrañen de que la gente les diga aquello de "todos sois iguales" , comparándoles con otras formaciones políticas que tienen serios problemas de corrupción y que se pasan todos los días dando explicaciones inverosímiles que hacen que las encuestas de Podemos mejoren, ¡y de qué manera!, con el paso del tiempo.

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