viernes, 6 de diciembre de 2019 12:20
Internacional

La derecha francesa elige a su candidato al Elíseo

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Las puertas de los colegios electorales en Francia han abierto ya las puertas para unas elecciones primarias del centro-derecha que huelen ya a presidenciales. No en vano, todas las encuestas coinciden en señalar que, gane quien gane este particular pulso entre Alain Juppé y Nicolas Sarkozy, tiene un pie puesto en la segunda vuelta de mayo de 2017.


Sarkozy abandonó en 2012 el Elíseo, tras una amarga derrota ante el socialista François Hollande, y optó inicialmente por un perfil bajo, alejado de la primera línea política. En agosto de 2014, y después de un tiempo de "reflexión profunda", ha anunciado su regreso para intentar liderar la Unión por un Movimiento Popular (UMP).


Con la UMP bajo su control y con una popularidad en alza, se lanzó a la tarea de reformular el centro-derecha con la vista puesta de nuevo en la dirección de Estado. Así, la UMP pasó a llamarse en mayo de 2014 Los Republicanos, según Sarkozy para pasar página de manera definitiva a una marca que en los últimos años había dado más penas que alegrías.


A Sarkozy, sin embargo, le surgieron dos potentes enemigos en su intento por volver a la presidencia: el ex primer ministro Alain Juppé y el fantasma de su propio pasado, reflejado en dos investigaciones judiciales aún por cerrar. El antiguo presidente, salpicado por diferentes escándalos, ha sido imputado en febrero de este año por la presunta financiación irregular de la campaña de 2012.


Juppé, de 71 años, ha sacado partido de las constantes polémicas en las que se ha visto envuelto Sarkozy casi sin moverse. El alcalde de Burdeos, que ha sabido venderse como hombre de Estado, se ha posicionado como una figura más moderada que el ex y aspira a ganarse el apoyo de todos los franceses que se sientan "decepcionados" con Hollande, ideologías aparte.


Los sondeos iniciales, de hecho, situaban a Juppé no sólo como favorito en las primarias de este domingo, sino también como potencial aglutinador de electores moderados y de centro de cara a las presidenciales de 2017. Así, podría cazar votos más el centro que Sarkozy, aunque también se arriesga a perder terreno en el flanco derecho.


Sin embargo, Fillon se colocó este sábado por primera vez en la cabeza en intención de voto, con un 30% a su favor, sólo un punto por delante de sus dos grandes rivales, Alain Juppé y Nicolas Sarkozy, según la encuesta de Ipsos/Le Monde. El empate técnico, ahora mismo, es un hecho.


No en vano, la ultraderecha francesa, con Marine Le Pen en la frente, ha ganado popularidad en los últimos años y parte con claras opciones de colarse en la segunda vuelta electoral, lo que convertiría los comicios de 2017 en una batalla para ver hasta dónde son capaces de llegar a los franceses en su giro a la derecha.


En el debate político se ha sumado en los últimos días, además, el nombre de Donald Trump. Le Pen ve el triunfo del magnate estadounidense como un síntoma de que el cambio es posible también en Francia, mientras que Sarkozy siendo reforzado su mensaje y considera que es un reflejo de que la ciudadanía rechaza el "pensamiento único".


Lo más beligerante ha sido Juppé, quien considera necesario -"ahora más que nunca"- una "Francia fuerte", capaz de entenderse con sus aliados europeos y alejada de "la demagogia y el extremismo". El ex primer ministro ha abogado por la "movilización" y negó cualquier paralelismo con los Estados Unidos: "No soy Hillary Clinton".


LOS OTROS CANDIDATOS


Junto a Sarkozy y Juppé, también se presentan otros candidatos que hasta estos últimos días parecían abocados a ser meros espectadores de una carrera que se decidirá, según todas las encuestas, en la segunda vuelta del domingo siguiente, 27 de noviembre. Sin embargo, el ex primer ministro François Fillon ha resurgido como tercera vía.


Fillon figura en todos los sondeos con una popularidad creciente que se ha fundamentado especialmente a raíz de sus participaciones en los debates, el último de ellos esta misma semana. Aspira a dar la sorpresa y colarse entre Juppé y Sarkozy con un mensaje a favor de la "liberalización intensiva" de la economía gala.


El diputado Bruno le Maire, cuarta opción, lleva la "renovación" por bandera y un "contrato presidencial" de mil páginas que se compromete a aplicar si llega al Elíseo. A finales de 2014 ya perdió las primarias para la presidencia de la desaparecida Unión por un Movimiento Popular (UMP), vencidas por Sarkozy.


Cierran la lista -por orden de popularidad en la mayoría de los sondeos- Jean-François Copé, ex presidente de la UMP; Nathalie Kosciusko-Morizet, antigua mano derecha de Sarkozy y única mujer en competición; y Jean-Frédéric Poisson, diputado y líder del Partido Cristiano-Demócrata.


Los candidatos con menos opciones podrían terminar de decantar la balanza si piden el voto en la segunda ronda para alguno de los dos aspirantes supervivientes.


LAS REGLAS


Las primarias están llamadas a "seleccionar al candidato de la derecha y del centro para las elecciones presidenciales" que tendrán lugar en abril y mayo del próximo año, si bien en la práctica son una carrera interna para los Republicanos.


Más de 10.000 centros de votación estarán habilitados para los que deseen participar. Las primarias son abiertas y basta sólo con estar inscrito en las listas electorales, si bien antes de depositar el voto habrá que abonar dos euros y firmar una declaración: "Comparto los valores republicanos de la derecha y del centro y me comprometo con la alternancia para conseguir la recuperación de Francia".


La realización de todo el proceso cuesta alrededor de 8 millones de euros y los organizadores calculan que, a partir de dos millones de participantes, se podrá recuperar toda la inversión. El dinero sobrante irá a parar a las arcas del candidato vencedor, ya confirmado como candidato a la Presidencia.

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