jueves, 21 de septiembre de 2017 19:25
Opinión

Europa tiene que ser útil

Consol Prados
Consol Prados

La gente ya no sabe quién toma las decisiones, pero sí sufre las consecuencias. Sufrir las consecuencias de determinadas decisiones políticas tendría que ser motivo suficiente para querer cambiar las cosas, y el primer paso para hacerlo es votar. Pero no es lo que se espera el próximo domingo con las elecciones europeas precisamente.

La gente ya no sabe quién toma las decisiones, pero sí sufre las consecuencias. Sufrir las consecuencias de determinadas decisiones políticas tendría que ser motivo suficiente para querer cambiar las cosas, y el primer paso para hacerlo es votar. Pero no es lo que se espera el próximo domingo con las elecciones europeas precisamente.

Lo que más me preocupa de la situación es esta especie de sentimiento que se instala: la política no es útil. Porque si lo fuera, habría más movilización. Hay quien dice que ahora sí hay más politización, pero yo no sé verlo, no por los barrios por los que me muevo, aunque sí que se habla, pero de políticos para acusarlos de la angustia de la incerteza, y son cosas distintas. No percibir la política como útil es una de las razones de peso que motivan la abstención. Y el que más me indigna es caer en la telaraña de los poderes que no quieren que se hable de política ni que se haga. Porque en definitiva es el poder que tenemos los que no tenemos poder, por poner los límites y las condiciones a los que quieren campo abierto por especular en función de sus intereses, es el poder que tenemos para establecer las reglas del juego que defienden los intereses colectivos y la igualdad de oportunidades.

Estoy viendo una campaña más en clave nacional que europea, sobre todo por parte de los dos grandes partidos estatales. Pienso que el insulto que intenta desprestigiar al adversario ya no moviliza, por muchas razones que se tengan. Pero la responsabilidad no es únicamente de los representantes políticos, lo es también de los medios de comunicación. Yo misma he comprobado en algunas ocasiones que explicar ideas no es publicable, y sí lo es subir el tono contra el otro. No digo que no haya debate, precisamente es lo que se necesita, pero debate de las ideas, y no de ruido. Creo que a menudo se cae en la trampa de considerar el electorado inmaduro, y esto es lo peor. El insulta hace cambiar de canal.

Y por otra parte crecen los populismos, con sus diferentes variantes, que se alimenta de la frustración y del conflicto y que apela a la inmadurez. Me pregunto si el voto que les hace crecer es convencido o es de castigo. Es aquí donde la izquierda tiene uno de sus mayores retos. Y no pienso que la manera de ganarse la confianza sea simulando su estilo, sino con un relato renovado que asuma las dificultades de los momentos, la comprensión de las realidades, la coherencia en el relato y en la acción, apelando a la madurez de la sociedad desde la sinceridad, con con propuestas transformadoras y no con promesas electoralistas, y con la valentía de hacer frente al pensamiento único que se impone. Y hacerlo desde las propias palabras.

Todo es como decadente, y perdonad que se tan contundente, pero también lo digo porque es contra el escepticismo que provoca esta decadencia contra lo que es necesario luchar. Y el caso es que necesitamos más Europa y una Europa diferente.

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