miércoles, 26 de septiembre de 2018 16:14
Opinión

​¿CONTRA NOSOTROS?

Miquel Escudero
Miquel Escudero

Arcadi Espada, escritor y periodista


Los separatistas está tan convencidos de ser los amos de la tierra que se escandalizan cuando se les hace notar. Creen que pueden hacer y decir lo que quieran, que ellos siempre tienen razón y ninguna quienes discrepan. El asunto es fingir profesionalidad e inocencia. Es absoluta su incapacidad de reconocerlo, y menos aún la de corregirse. Gracias a Ramon Serrano Balasch (editor de ‘Flor del Viento’), Arcadi Espada pudo publicar en un libro cosas como esta: “hablar de TV3 me fatiga. Ni siquiera evidenciar su sectarismo político, ideológico, cultural me excita de un modo fértil”. Fue hace más de veinte años: Contra Catalunya. Ahora lo acaba de reeditar ‘Ariel’. El autor tiene una proverbial afición a las broncas de diverso género, algo que echa para atrás. Pero, superado el prejuicio preventivo, se puede decir que su lectura es una experiencia interesante. 


Se trata de un viaje donde el autor se detiene cuando quiere y como puede, en un esfuerzo por desarrollar una personalidad independiente, lo que de por sí merece benevolencia.


Hay anécdotas jugosas como la de haber sido invitado por Macià Alavedra a comer a su casa. O su visita a su admirado Salvador Espriu. O los retrasos de tres cuartos de hora que Pujol regalaba a los periodistas en la Sala de Prensa, todos de pie al entrar él; Arcadi cuenta que esperaba fuera y entraba poco después que el exmolt honorable.


Para Espada, fue “una gran desgracia para todos” la acomplejada reacción de los socialistas, ante la querella por Banca Catalana. Fue lo contrario de lo que hacía falta y así estamos hoy como estamos. El consenso ante el dogma nacionalista y la praxis correspondiente han hecho posible “la hegemonía de una política desprovista del principio de realidad, reaccionaria y vulgar”. En particular, han desarmado a la ciudadanía en la esperanza y aprecio del sentido crítico. Cualquier discrepancia se antoja dirigida contra el ser de Catalunya. Y así quedas declarado enemigo del pueblo (traidor o sucursalista).


“El catalán actualmente existente lleva, como el coche de algunos recién casados, una ristra de latas. Adonde quiera que va le acompaña esa murga”. A su juicio, subraya en su reciente epílogo, el ‘procés’ no se puede explicar “sin la oleada colectiva de felicidad, fuerza y optimismo que los éxitos del Barça de Guardiola y Messi supusieron”. Se llegó a creer que romper un Estado era como ganar la Liga de Campeones. 



Artículo publicado inicialmente en Catalunyapress

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