sábado, 14 de diciembre de 2019 13:59
Editorial

LA MOSSA Y LA SECRETARIA JUDICIAL

Manuel Fernando González Iglesias
Manuel Fernando González Iglesias

A Coruña, 1952

Hoy dicen que es un día especial para las mujeres porque lo han señalado como el Día internacional de la mujer trabajadora. La verdad es que, si no fuera por la carga histórica que tal cosa encierra, para una sociedad avanzada, debería ser una jornada más, en el que las mujeres, iguales a los hombres en derechos y deberes, se pasarían la jornada trabajando, por ejemplo, como altas ejecutivas en sus despachos, o paseando por las calles entrada la noche, sin que fueran acosadas, violadas o robadas por varones sedientos de sexo o simplemente por darse el gusto de demostrar un machismo trasnochado que les impide ser personas racionales y civilizadas.


Hoy mi nieta Joanna cumple 14 años. ¿Y qué le puede regalar su abuelo periodista en un día en que la sociedad en la que vive sigue discriminándola laboralmente como mujer y de paso, ofreciéndole espectáculos tan bochornosos como el de las diversas manadas que la acechan si sale a la calle o va a una fiesta con sus amigas? La respuesta es difícil y vergonzante para un varón.


A mí solo se me ocurre hoy una. Seguir intentando destacar la labor, aunque sea anónima, de una mujer en una situación límite, y por otra parte denunciar cualquier tipo de machismo, aunque a uno le cueste lo que le cueste, porque no está bien visto socialmente.


Por eso, querida Joanna, te tengo que decir que estos días que lees tantas cosas sobre lo que se ha venido en llamar de forma incorrecta Juicio del próces, ha pasado desapercibido un acto valeroso y noble de una mossa d’esquadra, que el día que se produjeron los incidentes en la Conselleria de Economía, que ahora se juzgan, le trajo a sus compañeros de la Guardia Civil una bolsa con bocadillos para que a las cuatro de la tarde pudieran comer algo, porque si salían a la calle no podrían regresar. Ese gesto, si el jurado de los Minutos de Oro siguiera reuniéndose en Barcelona,sería uno de los galardonados y una sala llena de lo que ahora se llama sociedad civil en el Princesa Sofía lo habría aplaudido puesta en pie. Ya ves lo que una mujer, y no sus compañeros varones, sabe hacer en una situación tan al límite para la que se requiere entereza y sobre todo generosidad.


Respecto al machismo, te pongo el ejemplo de la sección de humor del colega Toni Batllori en ‘La Vanguardia’, que a mí personalmente me parece ideológico y por lo tanto sectario, y que en atención a la libertad de expresión debe y ha sido publicado sin pensar que a quien no es independentista como tu abuelo le ha sentado como un insulto, porque hacer un gracieta con el miedo que pasó una secretaria judicial que cumplía con su deber -a la que además los cobardes que la han perseguido en la red siguen mostrando su imagen y de paso ofreciendo imágenes de su persona por si le pasa algo irremediable- es además una infantilización de la mujer, a la que se la considera una menor de edad perpetua, calificación definida por los expertos y el feminismo militante como Micromachismo. Y como estamos en una cultura sexista, es muy difícil que muchas mujeres lo evidencien. Pero tú quédate tranquila, que tu madre -que es la que me ha puesto encima de mi mesa de trabajo esta mañana el tema- lo ha detectado a la primera. O sea, que tú tranquila, que las mujeres de tu familia están preparadas para ayudarte a conseguir que el machismo se extinga y tú y las mujeres de tu generación dejen a los que vengan un mundo mejor que el que ahora comienzas a conocer.


Batllori: la secretaria judicial que citas en tus viñetas no pensó que no podía salir, sino que no pudo salir por las razones que ahora juzga el Tribunal Supremo y que conoceremos cuando se emita la sentencia. Mujeres y hombres tenemos miedo por igual, incluso cuando nos jugamos la vida por cumplir con nuestra obligación. No infantilices. Reflexiona y pide disculpas.

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