lunes, 19 de agosto de 2019 13:44
Economía

La Eurozona se arriesga a otra década perdida y a una nueva crisis, temen los analistas

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Después de una década en la que la zona euro ha resistido el riesgo de desmembramiento pero no ha logrado más que años de crecimiento poco entusiasta, en esta etapa la economía del continente parece estar avanzando hacia otra década perdida, con un crecimiento bajo y tasas de inflación casi inexistentes (que dibujan un cuadro de una economía que no deja el estancamiento). 


El temor de los analistas citados por la 'CNN' es que, si este contexto no mejora en un futuro próximo, pueda surgir una nueva crisis.


El riesgo es que la falta de inflación -que ya está llevando al BCE a considerar el lanzamiento de nuevos estímulos monetarios en breve- y las bajas tasas de crecimiento producirán "peligrosos efectos en cadena", dice 'CNN', admitiendo que otra "década perdida" podría profundizar la creciente brecha entre la Europa rural y las zonas urbanas, privar a más jóvenes de trabajo y alimentar la inestabilidad política


A fin de cuentas, el economista jefe de ING, Carsten Brzeski, citado por la 'CNN', admite que el riesgo es que la eurozona se desmorone en una posible segunda ronda de problemas.


"Existe un alto riesgo de que simplemente nos despertemos demasiado tarde y nos demos cuenta de que hemos perdido demasiado tiempo", admite Carsten Brzeski.


El problema no es sólo europeo: sólo hay que ver que en 2018 el debate entre los analistas era si la Reserva Federal de los EEUU subiría los tipos de interés del dólar cuatro o cinco veces, y ahora la conversación es sobre si esas subidas de los tipos de interés del año pasado podrían revertirse. 


Ya en la eurozona, donde se creía que Mario Draghi podría anunciar una subida simbólica de los tipos de interés antes de dejar el cargo en octubre, ya no le interesa a nadie y la mayoría de los analistas admiten que el BCE podría lanzar más estímulos muy pronto.


Ahora bien, si los bajos tipos de interés son inmediatamente buenas noticias para las familias, las empresas y los Estados, la otra cara de la moneda es que estos bajos tipos de interés son un síntoma de que Europa "sigue cojeando con un solo cilindro en funcionamiento". Y no es fácil vislumbrar cuándo esta situación puede cambiar", comenta Jonathan Gregory, otro analista citado en el artículo de 'CNN'. De hecho, los bajos tipos de interés en sí mismos pueden ser un factor capaz de provocar aún más dificultades, debido a la baja rentabilidad del ahorro y a la presión que ejerce sobre el margen financiero de los bancos, que están más limitados en su capacidad de prestar a la economía real.


'JAPONIZACIÓN' DE LA ECONOMÍA EUROPEA


El artículo de análisis de 'CNN' concluye que la eurozona se enfrenta a un riesgo que, a lo largo de 2019, ha sido de mayor preocupación para los inversores y los responsables políticos: la llamada "japonización" de la economía europea. 


Es decir, el riesgo de que Europa entre en un largo período de varias décadas de lento crecimiento y baja inflación, algo que ha durado en Japón desde los años noventa.


Otra similitud entre Japón (durante tres décadas) y la zona del euro (especialmente desde la última década) es que, además de unos tipos de interés bajos y un crecimiento poco entusiasta, Europa se enfrenta a una población envejecida que en Japón es un factor que ejerce un gran peso en la economía: personas que tienden a ahorrar más de lo que gastan, penalizando el consumo. En Japón, una gran parte de las empresas permanecen a flote porque son capaces de tener resultados suficientes para pagar los intereses de la deuda que han acumulado (que son tasas de interés bajas) pero no son capaces de reducir significativamente el capital en deuda; por lo tanto, no mueren, pero tampoco crecen, son zombis. Y esta es una situación que se está extendiendo al sistema financiero del país.


Por un lado, la zona euro parece tener un mejor potencial de crecimiento que el que existe en Japón, pero por otro lado, Japón tiene la ventaja de tener un gobierno central y un banco central dispuestos a actuar.


En la zona euro, aunque el BCE no ha carecido de voluntad de actuar, la dificultad de los distintos Estados de la zona euro, desde los más ricos hasta los menos, para encontrar herramientas eficaces para estimular la economía -en las que todos estén de acuerdo- es otro de los problemas señalados por 'CNN'.


"Es muy poco probable que veamos un gran paquete de estímulo, coordinado entre los distintos países, con valores significativos", lo que estimulará la economía europea, dice Carsten Brzeski. Y así, con el paso del tiempo, "algo tendrá que ceder".

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