domingo, 15 de diciembre de 2019 19:17
Sociedad

Cada 11 segundos muere una embarazada o un recién nacido en el mundo

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Los pies de un reciu00e9n nacido



En 2018 cada 11 segundos moría una mujer embarazada o un recién nacido, a pesar de los progresos sustanciales en la salud maternoinfantil en varios países, como Timor Oriental, según revela un estudio realizado por instituciones de las Naciones Unidas.


Sin embargo, el estudio, dirigido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), destaca que cada vez son más las mujeres y los recién nacidos que logran sobrevivir a una escala sin precedentes, y que las tasas de mortalidad maternoinfantil disminuyen constantemente desde 2000.


Según el documento, desde el comienzo del milenio, la muerte de los recién nacidos se ha reducido casi a la mitad, mientras que la de las mujeres embarazadas se ha reducido en más de un tercio, debido principalmente a la mejora del acceso a la salud y a la calidad de los servicios de salud.


"En los países que cuentan con servicios de salud seguros, asequibles y de alta calidad, las mujeres y sus bebés sobreviven y prosperan. Este es el poder de la cobertura sanitaria universal", comenta el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.


A pesar de las mejoras, las estimaciones indican que 6,2 millones de niños menores de 15 años murieron en 2018 y que, en 2017, más de 290.000 mujeres murieron por complicaciones durante el embarazo o el parto.


De los 6,2 millones de niños muertos, 5,3 millones murieron en los primeros cinco años de vida, la mitad de los cuales ocurrieron en el primer mes.





Según el estudio, las mujeres y los recién nacidos son más "vulnerables" inmediatamente después del nacimiento, con una estimación de 2,8 millones de mujeres embarazadas o bebés muertos en algún lugar del mundo en 2018, es decir, una muerte cada 11 segundos, la mayoría de cuyas causas podrían prevenirse.


El estudio indica que los niños corren mayor riesgo de muerte durante el primer mes de vida, especialmente si nacen prematuros o demasiado jóvenes, si sus madres han tenido complicaciones durante el parto, anomalías congénitas o han contraído infecciones.


Los dos organismos de las Naciones Unidas señalan que alrededor de un tercio de estas muertes ocurren el primer día de vida y que las casi tres cuartas partes restantes se producen al final de la primera semana.


"En todo el mundo, el nacimiento de un niño es motivo de celebración. Sin embargo, cada 11 segundos, el nacimiento de un niño es una tragedia familiar", lamenta Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF.


Subraya que "un par de manos expertas" puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, incluyendo la ayuda a las madres durante el embarazo y el parto, agua limpia, nutrición adecuada o vacunaciones básicas.


"Debemos hacer lo que sea necesario para invertir en la cobertura universal de salud para salvar vidas preciosas", añade, señalando que el estudio también muestra "grandes y vastas desigualdades" en diferentes regiones del mundo, donde las mujeres y los niños del África subsahariana se enfrentan a mayores riesgos de muerte.


CONTINENTE AFRICANO


Los niveles de mortalidad materna en el África subsahariana son casi 50 veces superiores y los de los recién nacidos 10 veces superiores a los de los países desarrollados.


A mother and her new born baby at Karenga H


Una madre con su hijo recién nacido en Karenga, Uganda / UNICEF


En 2018, uno de cada 13 niños del África subsahariana murió antes de cumplir los cinco años, lo que es 15 veces mayor que el riesgo en Europa, donde las estadísticas muestran que uno de cada 196 murió.


Según el estudio, una de cada 137 mujeres del África subsahariana corre el riesgo de morir, mientras que en Europa las estadísticas indican que una de cada 6.500.


El África subsahariana y el sudeste asiático representan alrededor del 80% de las muertes de mujeres embarazadas y niños.


Sin embargo, el documento afirma que ha habido un "progreso sustancial" en la reducción de la mortalidad de las mujeres embarazadas, los recién nacidos y los niños hasta los cinco años de edad.


Desde 1990, se ha producido una reducción del 56% de las muertes de niños menores de 15 años, de 14,2 millones a 6,2 millones en 2018.


Los países de Asia oriental y meridional han realizado los mayores progresos, reduciendo casi el 80% de las muertes de niños menores de cinco años.


Entre 2000 y 2017, el estudio señala que la tasa de mortalidad materna en el mundo disminuyó en un 38%, incluida Asia meridional, donde la reducción alcanzó el 60%.


Timor Oriental, Bangladesh, Bielorrusia, Camboya, Kazajistán, Malawi, Marruecos, Mongolia, Ruanda y Zambia son algunos de los países que han mostrado "progresos sustanciales" en la reducción de la tasa de mortalidad materna e infantil.


El estudio señala que este éxito se debió principalmente a la "voluntad política" de mejorar el acceso a los servicios de salud, con inversiones en salud, introduciendo, entre otras cosas, el apoyo gratuito a las mujeres embarazadas y a los niños menores de cinco años, así como el desarrollo de la planificación familiar.

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