lunes, 6 de abril de 2020 22:42
Ciencia e investigación

​La dieta mediterránea mejora el microbioma intestinal

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Dieta mediterránea


Un nuevo estudio publicado en la revista de especializada en gastroenterología y hepatología 'Gut', de 'BMJ Journals' encontró que el consumo de la dieta mediterránea durante sólo un año alteró el microbioma de las personas mayores de manera que mejoró la función cerebral y ayudó a la longevidad.



El estudio encontró que la dieta puede inhibir la producción de químicos inflamatorios que pueden llevar a la pérdida de la función cognitiva, y prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer y la aterosclerosis.


"Nuestros hallazgos apoyan la viabilidad de cambiar la dieta habitual para modular la microbiota intestinal que, a su vez, tiene el potencial de promover un envejecimiento más saludable", dicen los autores del estudio.


EL PAPEL DEL MICROBIOMA


Alrededor de 60 toneladas de alimentos pasan por el tracto digestivo del humano medio en una vida, exponiendo nuestro interior a miles de millones de bacterias diferentes además de aquellas con las que nacimos. Muchas de esas minúsculas criaturas juegan papeles importantes -buenos y malos- en lo bien que absorbemos los nutrientes, la funcionalidad de nuestra respuesta inmune, y nuestros niveles de energía y metabolismo.


La ciencia ha demostrado que a medida que envejecemos, los tipos y la cantidad de microbios que se encuentran en el intestino se reducen. Una dieta deficiente es especialmente común entre los ancianos que viven en residencias y los que viven solos. Los problemas de salud y dentales también pueden dificultar que los ancianos lleven una dieta bien equilibrada.


A medida que disminuye la diversidad de las bacterias, se produce un "envejecimiento inflamatorio" que contribuye a los procesos inflamatorios relacionados con la edad que pueden provocar cáncer, trastornos neurológicos y otras enfermedades.


CAMBIOS EN DOCE MESES


El estudio analizó el microbioma intestinal de 612 ancianos de Francia, Italia, los Países Bajos, Polonia y el Reino Unido antes de poner a 323 de ellos en una dieta especial durante un año.


Si bien la dieta fue diseñada para los ancianos, se basó en los principios mediterráneos de comer muchas frutas, verduras, nueces, legumbres, aceite de oliva y pescado, y poca carne roja, azúcar y grasas saturadas.


Al resto de los 65 a 79 años del estudio se les pidió que siguieran comiendo como siempre durante los mismos 12 meses.


Una vez terminado el año, los que habían seguido la dieta mediterránea vieron cambios beneficiosos en el microbioma de su sistema digestivo. Se frenó la pérdida de diversidad bacteriana y se redujo la producción de marcadores inflamatorios potencialmente nocivos, como la proteína C reactiva y la interleucina-17.


Al mismo tiempo, hubo un crecimiento de bacterias beneficiosas relacionadas con la mejora de la memoria y la función cerebral, según el estudio. La dieta también pareció potenciar las especies "clave", críticas para un "ecosistema intestinal" estable y que también ralentizó los signos de fragilidad, como la velocidad al caminar y la fuerza de agarre de la mano.


La nacionalidad no parecía importar. Los resultados fueron similares y coherentes independientemente de dónde vivieran las personas y de su edad o peso, ya que ambos factores influyen en la composición única del microbioma de una persona.

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