jueves, 24 de septiembre de 2020 07:59
Internacional

El Covid-19 invade las favelas de Río: las voces de la lucha

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Alán vive en Complexo do Alemão, un grupo de 15 favelas situadas al norte del municipio de Río de Janeiro. Según un informe de la Universidad Federal de la ciudad,  en esta comunidad viven cerca de 150.000 habitantes distribuidos en zonas muy desiguales, lo que influye en la violencia que existe en su interior. La vida en esta favela estuvo marcada a lo largo de las décadas de los 90 y los 2000 por las peleas entre bandas. Hoy, tras muchas intervenciones policiales y en el Río de Janeiro post-olímpico, los enfrentamientos no son tan visibles, pero no han llegado a desaparecer.


Alán, que perdió nueve familiares en tiroteos, suele explicar que no ha visto morir a ninguno por causa natural. Porque cuando la vida sólo ofrece miseria, muchos acaban recurriendo al dinero fácil: el de la droga. Aconsejado por su hermano mayor, Alán decidió emprender otro camino. Abrió Abraço Campeão, un centro de boxeo y artes marciales dentro de la favela para, a través del deporte, alejarlos de las garras de los cárteles. Hoy ese espacio está cerrado, y los 300 niños y niñas que asistían al centro, en sus casas.


Complexo d´Alemao


La llegada del coronavirus ha trastocado por completo la vida en las favelas, obligando a su población a confinarse en espacios pequeños en los que el aislamiento es casi imposible: es habitual que familias enteras compartan la misma habitación. Y, además, sin comida, ya que "muchos de sus habitantes sobreviven con empleos informales o en el sector servicios y ahora se han quedado sin ningún ingreso", explica Laura Ramos, de la organización sin ánimo de lucro Community in Action desde Río de Janeiro.


Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a la población que se lave las manos, en algunas zonas de ciertas favelas no hay acceso a agua corriente las 24 horas. Por esta razón, Alán ahora reparte gel desinfectante por las viviendas del Complexo do Alemão. Es la única forma de garantizar unas mínimas condiciones de seguridad sanitaria. Además, reparte cestas de comida con productos básicos. Porque confinados y sin trabajo, muchos ya no saben qué hacer para llenar sus estómagos.


Community in Action es una pequeña organización sin ánimo de lucro que desde 2004 se dedica a apoyar proyectos sociales en las favelas de Río de Janeiro. Para llegar a los más necesitados y acceder a todos los rincones colaboran con locales como Alán. Ahora la organización se ha visto obligada a cambiar sus rutinas para enfrentar un reto mayúsculo: evitar la propagación del Covid-19.


Complexo d'Alemao


En general, toda ayuda ha quedado reducida a lo más urgente: el reparto de cestas con productos básicos de comida y kits de limpieza. Lo hace Alán en Complexo d’Alemão, pero también lo hace Tayana de la ONG Há Esperança en Favelinha, una de las comunidades más pobres de Río de Janeiro, tan olvidada que difícilmente se puede acceder a ella en transporte público.


Pero no son los únicos problemas contra los que luchan los habitantes de las favelas. Luciana regenta el centro educativo Creche Escola Lar de Pierina, en la favela Pavão Pavãozinho, que se llega a ver desde la famosa playa de Copacabana. Hoy esa escuela está vacía y sus profesores, que también son vecinos de las favelas, sin trabajo. Les ha podido pagar el mes de marzo y parte del sueldo de abril, pero para mayo la mayoría de sus empleados pasarán a engrosar la lista de ciudadanos atrapados en sus casas y sin ningún tipo de ingreso.


Pavão Pavãozinho


Estas son algunas de las historias con las que conviven diariamente los miembros de la ONG Community in Action, que están recaudando fondos para poder garantizar la comida y unos mínimos de seguridad sanitaria a los habitantes de las favelas. O al menos, a los que pueden, porque en Río de Janeiro entre un 23 y un 24% de la población vive en favelas, lo que supone 1,5 millones de personas, según un informe de Catalytic Communities. Sin embargo, como afirman desde la ONG, "es prácticamente imposible saber cuánta gente vive en las favelas, porque muchos no están censados".


Hasta la fecha, Community in Action ha conseguido 2.775 dólares de su objetivo total de 10.000 dólares, que están repartiendo entre sus colaboradores para que distribuyan el material necesario en las favelas donde tienen presencia. Una vecina de la favela Manguinhos que ha recibido ayuda de la organización se ha puesto en contacto con CatalunyaPress. Tiene 30 años y cuatro hijos: Larissa (14 años), Guilherme (13), Samuel (11) y Matheus (8). Perdió su antiguo trabajo y se ve obligada a escoger entre trabajar o cuidar a su familia. Nos lo explica en esta carta: 


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